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'Caucus' en tierra de pastores vascos

19/01/2008

Eusebio Val, corresponsal del rotativo catalán La Vanguardia, de Barcelona, es el autor en su blog de este artículo en el que, coincidiendo con la celebración en Nevada de nuevos episodios en la carrera por la elección de candidatos presidenciales para la gran elección de fines de año, repasa la realidad vasca de este estado de gran presencia y eco euskaldun, recogiendo para ello el testimonio de activos protagonistas y cronistas de la vida vasca local --y más allá de local--, como son Anita Anacabe Franzoia y William Douglass.

Por Eusebio Val (*)

En el viejo hotel Santa Fe te sirven --sin preguntar-- un cazo de sopa de ajo. Siguen unas alubias con chorizo, ensalada, espaguetis y entrecot de ternera con patatas. Todo --incluido el vino-- por 20 dólares. Es una reliquia, un chocante contraste sociológico en una ciudad, Reno, célebre por sus casinos y la rapidez de bodas y divorcios.

En el norte de Nevada, como en el resto del Oeste americano, los hotelitos vascos fueron una institución, el refugio de aquellos pastores de ovejas, la mayoría solteros, que pasaban largos meses en las sierras y en el alto desierto,las áridas planicies de horizonte infinito. En los hoteles guardaban la ropa, el rifle, la silla de montar. Unos festejaron sus bodas. Otros, los solitarios, se hicieron mayores y murieron allí.

Los aspirantes a la presidencia de EE. UU. han hecho campaña estos días por estos territorios de la diáspora vasca. Hoy Nevada celebra sus caucus.Pero Anita Anacabe no tiene mucho interés. Ella aún se siente muy vasca, pese a haber nacido en Elko, hace 53 años, y ser la esposa del alcalde. Sus dos hijas mayores estudian en San Sebastián. El padre, de Ondarroa, llegó de niño a Nevada, en 1901, para hacer de pastor y domar caballos. Desde 1936 la familia regenta una tienda especializada en botas, ropa y otros enseres para quienes trabajan en las tres grandes minas de oro de la zona. "El País Vasco es un sitio hermoso para vivir, el mejor del mundo, aparte de Dubai", dice Anita. (Lo de Dubai lo dice de oídas, pues alguien le contó que es un paraíso.) Su sentimiento de añoranza lo expresa así: "Cuando nos vamos de aquí para allá no lloramos; pero cuando salimos de allí, sí lloramos. El corazón lo tenemos allí". Anita, que habla euskera y español, suele pasar por Barcelona porque allí vive una tía. "Vosotros los catalanes, muy bien, calladitos, hacéis lo que tenéis que hacer --bromea--. En cambio los vascos, pegando la cabeza contra la pared".

La presencia vasca se remonta a la fiebre del oro de California, en 1848. Pocos lo encontraron. El resto se puso a cuidar rebaños. "El vasco es el estereotipo del pastor de ovejas en el Oeste americano", dice el catedrático William Douglass, fundador del Centro de Estudios Vascos de la Universidad de Nevada, en 1967. Desde mediados del siglo XIX hasta 1975 hubo un flujo casi constante de vascos y navarros que vinieron a hacer de pastores. Hoy quedan unos pocos ex pastores y descendientes de generaciones anteriores. Son más de 50.000, sobre todo en California, Nevada y Idaho. Aún se celebran festivales vascos y los viejos hoteles se han convertido en restaurantes donde se come bien y mucho.

Según Douglass, la razón por la que los vascos conservan más su identidad que otros grupos étnicos en Estados Unidos es que "proceden de una nación sin Estado". "Llevan siglos manteniendo su identidad - añade-. Han tenido que hacerlo de forma consciente, porque si no, la habrían perdido. Pasaron siglos sin identidad política. Su supervivencia como pueblo no es algo obvio. Siempre ha tenido que ser un proyecto. A los catalanes les pasa lo mismo".

(*) Publicado el 19-01-2008 en su blog del diario La Vanguardia
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