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Los nombres de casas, patrimonio cultural

Es de sobra conocida la importancia que la casa ha tenido en el País Vasco, en el pasado y en la actualidad, tanto para la familia como para la sociedad. Testimonio de ello son las menciones a la casa existentes en la literatura oral (una de las más famosas es el verso ofrecido por el urepeldarra Xalbador a su casa natal, Xalbadorrenea), las obligaciones y derechos asignados a la casa en el derecho foral y, como muestra mayor, el rastro evidente que el nombre de la casa ha dejado en los apellidos de sus moradores.

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De hecho, en el País Vasco en algunos casos la casa propia ha dado el apellido a la familia, y en otros, en cambio, la gente ha bautizado una casa de acuerdo con determinada característica del propietario (nombre, apellido, mote, profesión, origen o cualquier otra cosa).

Por tanto, los nombres de casas pueden tener distintos orígenes. Tenemos en ocasiones referencias personales a quienes construyeron la casa o habitaron en ella -nombres propios (Paularena, Migelenea), patronímicos (Petrisantzenea, Agirrenea), apodos (Gorraren borda, Txipitonea), hipocorísticos o diminutivos (Martikorena, Gartxienea), profesiones (Arotzenea, Barberenea), estatus social (Kontearena, Txantre), etc.- y, en otros casos, a características de la casa (Etxetxikia, Bordaxuria), ubicación (Mendiondoa, Berekoetxea), topónimos (Elordi, Mugerdia), función o uso (Dolarea, Errota), etc.

Hasta hace bien poco, en nuestros pueblos se conocía a la gente por el nombre de la casa, no tanto por su nombre o apellido. Todos conocemos la pregunta que los ancianos del lugar hacían para reconocer a los jóvenes: «¿Y tú, de qué casa eres?». De hecho, los nombres de casas son parte del patrimonio histórico-cultural y de la identidad de un pueblo, pues guardan una gran información sobre la forma de vida y la organización social del pasado.

Por ese motivo, conscientes de su valor, muchos pueblos del País Vasco han comenzado a recopilar, investigar y publicar los nombres de casas, para evitar que se pierdan. Son investigaciones que se enmarcan en la oiconimia (término formado etimológicamente por dos nombres griegos: oikos, casa; y onoma, nombre), rama de la onomástica centrada en el estudio de los nombres de las casas. Dichas investigaciones de oiconimia, muy extendidas en el País Vasco, combinan la antroponimia (centrada en el nombre de personas) con la toponimia (nombres de lugares).

Por mencionar unos pocos casos, en Navarra se han recopilando recientemente los nombres de casas de Etxalar y Garde. Con anterioridad, en Baztán llegaron a completar la guía telefónica de las casas del Baztán, más que como curiosidad histórica, como un recurso todavía útil en la actualidad.


Paula Kasares
Profesora asociada en la Universidad Pública de Navarra