Skip to content

BOB BEAMON (17 DE OCTUBRE DE 1968)

2012 mayo 29
por Juan Carlos Hernández

 

El artículo anterior, “Ocho Noventa”, es la revisión actualizada de un trabajo que hice a finales de 2007. El doble propósito, entonces y ahora, ya quedó explicado: dejar al descubierto algunos de los muchos equívocos en los que insisten al publicar fotografías de Bob Beamon y mostrar la forma de distinguir las fotos de México’68, sea por fecha (17 o 18 de octubre) o por intento en la final (Ocho Noventa u 8.04).

 

El siguiente reto, hace cuatro años y medio, fue el de tratar de averiguar a qué intento de la calificación pertenecían las numerosas fotografías existentes del 17 de octubre, y, por añadidura, el orden cronológico, para saber qué técnica utilizó en los saltos nulos y en el salto válido que permitió a Bob Beamon participar en la final.

 

Cuando escribí el trabajo original me parecía una empresa imposible, pero el hecho de encontrar dos nuevas fotografías me puso en pie de guerra.

 

Recapitulando, cabe repetir que sabemos por los resultados que Beamon hizo tres saltos el día de la calificación, nulos los dos primeros y válido el tercero con 8.19. Y gracias a las fotos yo sabía que lo había hecho calzando unas zapatillas de la marca Puma y que había utilizado las dos técnicas distintas que ya quedaron documentadas. Me faltaba identificar la técnica de uno de los saltos y el orden cronológico de todos ellos.

 

Con las nuevas pesquisas observé dos curiosidades que debería haber resuelto mucho antes:

 

Para empezar “descubrí” que la calificación y la final se disputaron en saltaderos diferentes. De los cuatro fosos que tiene el Estadio Olímpico de México la final se celebró en el más cercano a la salida del 1500, y por eso en alguna de las tomas frontales se ve el marcador electrónico que corona la grada de la segunda curva. Y la calificación se desarrolló cruzando la diagonal, en el foso más cercano a la salida del 100, y por eso en tomas parecidas no se ve el marcador electrónico sino parte del letrero “México 68” que cerraba el graderío de la primera curva.

 

 

El segundo hallazgo lo había tenido siempre ante los ojos pero nunca había reparado en él. Uno de los motivos por el que abundan las fotografías de la calificación en las que Beamon lleva los brazos entre las piernas, y sus respectivas batidas y aterrizajes, es que no es un salto SINO DOS.

 

Una de las dudas quedó despejada de un plumazo: de los tres saltos del día 17 dos fueron hechos con esta curiosa técnica y solo uno con la otra. La diferencia entre fotografías similares de dos saltos muy parecidos la marca la aparición/desaparición de dos juezas que están en el césped junto a la calle 8, una sentada y otra de pie, en línea con los jueces del anemómetro.

 

 

Una diferencia así debería haberla observado mucho antes, pero las imágenes son tan parecidas en su ejecución que se me escapó durante años un detalle tan obvio. Cotejando las desigualdades también quedó claro que los saltadores que se ven al fondo cambian, algo que yo siempre había interpretado como consecuencia del ángulo de la toma. Esta es la fotografía que me hizo entender que me estaba perdiendo algo:

 

 

Ahí están las juezas, sí, pero el elemento que llamó antes mi atención no fue ese sino una mancha de barro en la zapatilla del pie izquierdo de Beamon.

 

 

Un trozo de tierra tan nítido diferenciaba claramente esa foto (ese salto) de esta otra imagen gemela, y mucho más conocida, en la que las juezas “desaparecen” y en la que solo hay barro en un clavo del pie derecho:

 

 

Y barro por aquí y barro por allá, juezas visibles y juezas invisibles, caí en la cuenta de más diferencias. Por ejemplo, al fondo de la nueva imagen se ven colocados en cada calle unos cajones numéricos de salida, que se aprecian mejor en esta otra foto.

 

 

Y como se puede apreciar, en el salto en el que Beamon tiene barro en las dos zapatillas los corredores/as ya están a punto de salir.

 

 

Una idea preconcebida me hacía creer que los saltos estaban siendo en el mismo foso que el Ocho Noventa y, viéndolo así, el ángulo de las fotografías me llevaba a pensar que se trataba de una salida de los 200 metros. Comprobado el horario la teoría parecía correcta, la calificación de la longitud empezó a las 10.30 de la mañana mientras que las semifinales de los 200 metros femeninos se iniciaron media hora antes. Pero no. Me parecía mucho retraso para la primera prueba de la mañana de unos Juegos Olímpicos, y en mi empeño observé una escalera de jueces que encajaba mejor estando en meta que en la salida de los 200.

 

 

Analizando esta nueva duda fue como reconocí las diferencias entre los fosos de las dos jornadas, y al comprobar de nuevo el horario entendí el error de mis ideas preconcebidas: esos cajones y las atletas que se ven están –efectivamente– en la zona de meta y no en contrameta, por lo que las fotografías no muestran las semifinales de los 200 metros femeninos sino alguna de las cuatro series eliminatorias de los 800 metros femeninos, que comenzaban a las 11 de la mañana.

 

Sin embargo, pese a haber localizado estos movimientos al fondo de las imágenes, me seguían faltando datos para resolver la cuestión cronológica. Para eso fue necesaria la aparición de la segunda nueva fotografía, que pertenece al único salto del día 17 que hizo Beamon con las manos por fuera.

 

 

En las fotos de ese salto que manejaba hasta ese momento no se veía ni el pasillo ni el foso de arena, pero con las juezas ahí sentadas ya disponía de más información.

 

Pasando esta nueva fotografía por el filtro de los tres principales elementos de estudio (juezas, cajones, barro) obtenía los siguientes resultados:

 

-Aparecen las juezas junto a la calle 8, dato que no excluye ninguna posibilidad. Pero el hecho de que estén las juezas en dos saltos sí nos indica que –sin ninguna duda– estaban en el segundo de la calificación. Quedaba por dilucidar si las juezas ya estaban en el primero y se habían marchado en el tercero o si no habían llegado durante el primero y permanecían en el tercero.

 

-No están los cajones de salida, dato que tampoco excluye ningún orden. La foto puede estar hecha antes de la primera serie del 800 (sería el primer intento), después de la cuarta serie (sería el tercer intento), o durante cualquiera de las series, con los cajones retirados para el paso de las atletas en su segunda vuelta.

 

-Lo novedoso llega al observar que los doce clavos de las zapatillas de Beamon están limpios, no hay resto de barro. Esto no aclara mucho, si acaso podría indicar que era el primer salto y que los clavos se fueron ensuciando a medida que avanzó la calificación. En este caso, y añadiendo la presencia de las juezas, la evolución del barro sería:

 

-Limpios en el primero, sin cajones, con juezas y manos por fuera.

 

-Dos manchas en el segundo, atletas a punto de salir, con juezas y con las manos por dentro.

 

-Una mancha de barro, con cajones, sin juezas y con las manos por dentro.

 

Me devané los sesos buscando algún detalle más, alguna prueba definitiva. Pese a los nuevos datos seguía lejos de mi objetivo. ¿La evolución del barro en las zapatillas era una prueba concluyente? ¿Cuál podía ser el orden lógico? Curiosamente, las posibilidades descartadas eran las de “cero-una-dos manchas” y “dos-una-cero”, que colocaban en medio el salto en el que no estaban las juezas.

 

Tras mil cabezazos encontré otro posible indicio en esa portada de la revista “Sport”: la arena del foso aparenta estar bastante más removida que en las otras fotografías. Si mis cálculos son correctos, los saltos de Beamon fueron el noveno, el vigésimo cuarto y el trigésimo quinto de la calificación. Considerando esta observación como un dato interesante el resultado sería:

 

-Primer nulo: manos entre las piernas, sin juezas, con cajones de salida y con barro en la zapatilla derecha.

 

-Segundo nulo: manos entre las piernas, con juezas, con las atletas del 800 a punto de salir, y con barro en las dos zapatillas.

 

-Válido de 8.19: manos por fuera, con juezas, sin cajones y sin barro en las zapatillas.

 

La teoría me parecía buena pero la aparentemente extraña evolución del barro en los clavos me seguía haciendo dudar. Que la arena parezca más removida no estaba mal como dato a seguir, aunque me parecía pobre como “prueba definitiva”.

 

Pero mi investigación ya no tenía marcha atrás y seguí indagando hasta que encontré la pieza que empezó a resolver mi puzle beamoniano.

 

Es curioso, tras varios millones de vueltas perdido en el laberinto de las fotografías de Bob Beamon, la primera gran respuesta que buscaba me llegó gracias a una fotografía de Ralph Boston.

 

De la calificación de Ralph Boston se sabe por este cuadro que saltó tres turnos más tarde que el primer nulo de Beamon, y que necesitó un único intento de 8.27m (récord olímpico) para pasar a la final. Casualidad y fortuna, también tenía varias fotos de aquel salto.

 

He aquí la imagen que empieza a poner orden en mi galimatías:

 

 

Este salto se produjo unos minutos más tarde que el primer intento de Beamon. Las juezas no están junto a la calle 8 sino que –fijándonos bien– las vemos acercarse (con la silla en la mano) hacia su posición. Este detalle, sumado a todo lo expuesto, no dejaba resquicio para la duda: el salto de Beamon en el que no aparecen las juezas solamente pudo ser el primero.

 

Y tras rastrear todo Internet a la caza de más fotos del 8.27 de Boston, encontré esta pieza en la que también hay información válida:

 

 

En ella vemos con mayor nitidez a las dos juezas acercándose al lugar en el que quedarían “inmortalizadas” en las fotos de Beamon (y en este estudio); y añade una novedad: la escalera de jueces que estaba aún vacía en el primer salto de Beamon aparece ahora abarrotada. Revisando las fotografías de Beamon se descubre que lo que parecía un grupo indeterminado de personas era una marea de jueces yendo hacia su posición, al igual que las dos juezas de la silla, justo antes de las eliminatorias del 800 femenino.

 

 

Hace cuatro años y medio, llegado a este punto, di por resuelto el 100% del enigma. Ubicado en el tiempo el primer intento, la presencia de corredoras a punto de salir colocaba en segundo lugar el otro salto de las manos entre las piernas. La desaparición de los cajones y la arena removida situaban el salto de las manos por fuera en tercer lugar. Los datos me habían llevado a la deducción de que el tercer salto de Beamon había sido una vez que los 800 metros habían concluido.

 

Sin embargo, hoy debo reconocer que cometí al menos dos errores. En primer lugar me equivoqué al leer el calendario y trabajé con la idea de que los saltos de Beamon habían coincidido con las semifinales del 800 (solo dos carreras) en vez de las series (cuatro carreras). Y en segundo lugar, como ya he dicho antes, la ausencia de cajones no excluye ningún orden, puesto que se retiran para el paso de las corredoras en la segunda vuelta del 800. La suma de ambos errores volvió a plantear dudas sobre el orden de los dos saltos en los que se ven las juezas.

 

Esta es la fotografía que me mostró que algo no había hecho bien:

 

 

En la imagen vemos la llegada de la cuarta serie  de los 800 metros. La estadounidense Madeline Manning –vencedora en la final– domina la eliminatoria. Al fondo, en la esquina superior izquierda de la fotografía, vemos un marcador de “longitud” con una marca reconocible: “8.19”. Esta foto demostraba que aún no habían terminado las series de 800 mientras Bob Beamon lograba los 8.19 que le calificaron para la final.

 

La duda surgía sola: ¿podía corresponder la foto de “manos dentro, juezas sí, dos manchas, corredoras a punto de salir” a la salida de esta cuarta serie? Y ahí quedó la duda hasta que una nueva fotografía, en este caso fotoserie, apuntaló la teoría inicial. El detalle de la arena removida que parecía tan endeble me había llevado –pese a los errores– a la solución correcta hace cinco años.

 

 

Gracias a las fotografías de Ralph Boston, la de Madeline Manning y la última fotoserie de Beamon puedo dar por cerrado este trabajo. He demostrado el orden y la técnica con la que Bob Beamon acometió los tres saltos que le llevaron a la final de los Juegos Olímpicos de México’68. Con esta “precuela” completo el trabajo anterior en el que mostré las fotografías de los equívocos, del Ocho Noventa y del 8.04 del 18 de octubre de 1968.

 

A falta de que en los próximos cinco años siga encontrando nuevas revelaciones sobre la calificación del salto de longitud de los Juegos del 68, este es el desarrollo de los hechos más verosímil al que he llegado:

 

-El 17 de octubre de 1968 comienza a las 10.30 de la mañana la ronda de calificación del salto de longitud masculino en el foso más cercano a la salida de los 100 metros del Estadio Olímpico de México. Bob Beamon es el noveno de la lista. Mientras un grupo de jueces se dirige a sus posiciones de meta para cronometrar las eliminatorias femeninas de los 800 metros programadas para las 11, Beamon hace un salto nulo con barro en un clavo de su zapatilla derecha, marca Puma, utilizando su técnica de caer con los brazos entre las piernas.

 

 

-Quince saltos más tarde, poco antes de la salida de la segunda o la tercera eliminatoria de los 800 metros femeninos, Beamon hace un segundo salto nulo usando la misma técnica que en el anterior y con barro en el mismo clavo de sus dos zapatillas Puma.

 

 

-Beamon limpia los clavos de sus Puma. Once saltos después de su segundo nulo, y probablemente durante la primera vuelta de la cuarta serie de los 800 metros femeninos, Beamon cambia de técnica y alcanza en su tercer y último intento los 8.19 válidos que le permitieron participar en la final del 18 de octubre.

 

OCHO NOVENTA

2012 mayo 2
por Juan Carlos Hernández

Los milagros del doctor Martínez Laguna

Quién mató a Bob Beamon

La foto del cofre del tesoro

BOBBEAMON

 

Es el momento mágico por excelencia en la historia del Atletismo. Forjada esta con grandes gestas y sus protagonistas, serían muy pocos los acontecimientos sagrados capaces de rivalizar con Bob Beamon y su vuelo de ochocientos noventa centímetros en ese hipotético debate.

 

Los hechos son sobradamente conocidos. En los Juegos Olímpicos de México’68, a las cuatro menos cuarto de la tarde del viernes 18 de octubre, confluyeron en un instante de perfección todos los elementos deportivo-emocionales, y un joven de veintidós años, en la máxima expresión de su talento, ejecutó una proeza inimaginable.

 

Pincha en la imagen para ver el vídeo

BOBBEAMON

 

Desde aquel día no existe en el mundo entero ningún artículo que hable de hazañas deportivas que no sitúe el salto de Beamon en un lugar de privilegio. En la lista de los más grandes campeones olímpicos, grabada a fuego por la cantidad de sus victorias, aparecerá por siempre el nombre de Bob Beamon gracias a la eternidad de su segundo de gloria.

 

Más allá del Ocho Noventa y de su repercusión hay algo que siempre me ha sorprendido. Desde que me paso por los ojos bibliografía atlética he visto adornar los artículos sobre Bob Beamon con fotografías en las que casi siempre se afirma que corresponden al Ocho Noventa, cuando, en demasiadas ocasiones, son fotografías de otros saltos de Beamon en México’68, fotografías de Beamon en otras competiciones, o, en el colmo del despiste, la ignorancia o la despreocupación, la imagen ni siquiera es de Beamon.

 

Es la motivación de este trabajo. Quiero mostrar las diferencias entre saltos distintos a través de las fotografías existentes, además de otros errores. El Ocho Noventa es uno y único, y merece en mi opinión no ser confundido.

 

BOBBEAMON

 

Sabemos que Beamon realizó cinco saltos en los Juegos de México: tres el 17 de octubre en la ronda de calificación y dos en la final del día siguiente. La distancia requerida para pasar a la final era de 7.65. Beamon era el favorito indiscutible pero sus dos primeros intentos fueron nulos, por lo que se jugó en el tercero y último el acceso… a la historia. Lo consiguió con un salto de 8.19 en el que batió a 15 o 30 centímetros de la línea (el dato varía según las fuentes). El 18 de octubre, en su primer salto de la final alcanzó el inmortal Ocho Noventa, y aunque según algunos relatos no volvió a saltar, probó un segundo intento en el que llegó a 8.04.

 

 

Veamos algunos fallos:

Error en el libro oficial del Comité Olímpico de los Estados Unidos:

Error en la revista “Atletismo Español”:

Error en la galería del diario “L’Équipe”:

Error en la portada de un vídeo de la revista “Sports Illustrated”:

Error en el libro “Los mejores del s. XX”, de la Asociación Española de Estadísticos de Atletismo:

Error en la prensa olímpica del día siguiente al salto:

Error en archivos fotográficos:

Error en la portada de este libro:

Error en archivos coleccionables:

Error en el museo olímpico de Barcelona:

Error en el museo de Toronto:

Error en la colección de pins olímpicos de Kodak:

Error en pegatinas:

Error en cromos:

Error en sellos de correos:

O cuatro errores en un solo golpe de vista:

En todos estos casos la imagen no corresponde al Ocho Noventa sino a otros saltos de México’68. Como decía antes, también hay fotografías que no pertenecen a los Juegos Olímpicos…

…O fotografías que confunden a Bob Beamon con su compañero Ralph Boston

 

Bob Beamon utilizaba dos técnicas de aterrizaje. Tras la batida y un golpe de riñones en extensión a veces caía al foso con los brazos metidos entre las piernas, a veces lo hacía con los brazos por fuera, en su línea natural. Con esta segunda técnica es con la que saltó el Ocho Noventa; sin embargo, algunas de las imágenes más repetidas de Beamon muestran la primera técnica descrita, y como ejemplo pongo estas fotos de México’68:

 

bob beamon long jump

 

Son imágenes de nuestra memoria atlética colectiva. También han dado lugar a cromos…

…pegatinas…

…carátulas musicales…

…cómics…

…caricaturas…

…o sellos de correos

 

Aún recuerdo mi sorpresa hace muchos años cuando en un reportaje televisivo vi a un Bob Beamon totalmente ajeno a su hazaña; el único recuerdo visible que tenía en su casa era un cuadro bastante simple con un dibujo que intentaba representar su récord, en una imagen que, como las anteriores, no correspondía al Ocho Noventa:

 

Una imagen reciente de Bob Beamon dando una charla ante una foto errónea

Una fotografía más antigua en la que Beamon exhibe una foto equivocada:

 

Volvamos a la técnica. He aquí otras fotos de México’68 en las que Bob Beamon aterriza con los brazos por fuera de las piernas. Su ejecución y espectacularidad podría hacernos dudar: ¿son fotografías de la calificación o de la final? Si fueran de la final, ¿son del Ocho Noventa o del 8.04?

 

Después de cotejar fotografías durante mucho tiempo puedo afirmar, y luego demostraré, que tanto el 17 de octubre como en la final del 18 Beamon utilizó sus dos técnicas de aterrizaje. Este hecho es el que dificulta, en ocasiones, determinar si la foto es del Ocho Noventa, del 8.04, o de los saltos de la calificación. Salgamos de dudas.

 

Es relativamente sencillo saber qué fotografías fueron hechas el 17 de octubre y cuáles son del 18. Junto a otros detalles hay dos diferencias notables entre unas y otras.

 

En las fotos frontales podemos apreciar que el anemómetro y el juez que lo controla están colocados a la izquierda de la imagen el día de la calificación, cuando el día de la final se encontraban al otro lado del pasillo.

 

Aunque la diferencia más significativa, en fotos frontales o laterales, son las zapatillas utilizadas: en la calificación las zapatillas eran de la marca Puma y en la final de la marca Adidas, con sus respectivos distintivos bien claros.

 

En base a estos dos datos no conozco ninguna fotografía que deje margen de duda sobre si estamos ante un salto de un día o de otro.

 

El error absoluto nos llega en esta foto coloreada de la calificación, en la que la agencia fotográfica ha pintado unas zapatillas Adidas sobre las Puma originales

 

Y llegamos a la final. Ya he adelantado que Beamon utilizó una técnica distinta en cada uno de sus dos saltos, con los brazos por fuera en el histórico récord y con los brazos entre las piernas en el segundo intento de 8.04. En ambos saltos las zapatillas empleadas fueron Adidas, por lo que perdemos el principal recurso para reconocer la fecha. Pero, afortunadamente, existe una curiosa novedad: a pesar del ataque de catalepsia que le sacudió tras conocer la magnitud de su primer salto, antes de hacer el segundo se puso unas medias negras. La aparición de las medias negras nos aclara que estas fotografías no son del Ocho Noventa:

 

Como la lluvia hizo acto de presencia poco después de iniciada la final, la mesa de los jueces aparece cubierta con plásticos durante la segunda ronda, lo que junto a las medias negras descarta fotografías como estas:

 

Ahora tengo todo esto muy claro pero no siempre fue así, ¿quizá Bob Beamon había alternado no solo la técnica de aterrizaje sino la marca de las zapatillas?

 

Todo se despejó cuando llegó a mis manos un documento definitivo que en su día me llenó de dudas pero que finalmente fue la clave que me ayudó a encajar algunas piezas de un puzle que no terminaba de entender. Los cinco elementos claramente al descubierto: zapatillas Adidas, posición de los brazos, medias negras, plásticos protectores y el anemómetro no está a la izquierda:

Ya he documentado lo ocurrido la víspera y lo ocurrido media hora después de que Bob Beamon triturase la prueba del salto de longitud. Llegan el turno y los honores al prodigio. Mi vida sería muy distinta a como es si no amase como amo al Atletismo; y el Atletismo que yo he conocido y su historia no serían lo que son sin el Ocho Noventa de Bob Beamon. Me siento en deuda con él y me siento en deuda con aquel milagro que se vivió en el Estadio Olímpico de México el 18 de octubre de 1968 a las cuatro menos cuarto de la tarde.

 

Señoras y señores, pasen y vean:

Primer rebote

Segundo rebote

Después del salto

La medición

La alegría inicial

La sorpresa de los compañeros

El patatús

El aguacero

Concurso acabado

El podio

Después del podio

Con “la cruz” a cuestas

Pincha en la imagen

OCHO NOVENTA (4º)

2012 abril 24
por Juan Carlos Hernández

OCHO NOVENTA (1º)

OCHO NOVENTA (2º)

OCHO NOVENTA (3º)

 

Es relativamente sencillo saber qué fotografías fueron hechas el 17 de octubre y cuáles son del 18. Junto a otros detalles hay dos diferencias notables entre unas y otras.

 

En las fotos frontales podemos apreciar que el anemómetro y el juez que lo controla están colocados a la izquierda de la imagen el día de la calificación, cuando el día de la final se encontraban al otro lado del pasillo.

 

Aunque la diferencia más significativa, en fotos frontales o laterales, son las zapatillas utilizadas: en la calificación las zapatillas eran de la marca Puma y en la final de la marca Adidas, con sus respectivos distintivos bien claros.

 

En base a estos dos datos no conozco ninguna fotografía que deje margen de duda sobre si estamos ante un salto de un día o de otro.

 

El error absoluto nos llega en esta foto coloreada de la calificación, en la que la agencia fotográfica ha pintado unas zapatillas Adidas sobre las Puma originales

 

Y llegamos a la final. Ya he adelantado que Beamon utilizó una técnica distinta en cada uno de sus dos saltos, con los brazos por fuera en el histórico récord y con los brazos entre las piernas en el segundo intento de 8.04. En ambos saltos las zapatillas empleadas fueron Adidas, por lo que perdemos el principal recurso para reconocer la fecha. Pero, afortunadamente, existe una curiosa novedad: a pesar del ataque de catalepsia que le sacudió tras conocer la magnitud de su primer salto, antes de hacer el segundo se puso unas medias negras. La aparición de las medias negras nos aclara que estas fotografías no son del Ocho Noventa:

 

Como la lluvia hizo acto de presencia poco después de iniciada la final, la mesa de los jueces aparece cubierta con plásticos durante la segunda ronda, lo que junto a las medias negras descarta fotografías como estas:

 

Ahora tengo todo esto muy claro pero no siempre fue así, ¿quizá Bob Beamon había alternado no solo la técnica de aterrizaje sino la marca de las zapatillas?

 

Todo se despejó cuando llegó a mis manos un documento definitivo que en su día me llenó de dudas pero que finalmente fue la clave que me ayudó a encajar algunas piezas de un puzle que no terminaba de entender. Los cinco elementos claramente al descubierto: zapatillas Adidas, posición de los brazos, medias negras, plásticos protectores y el anemómetro no está a la izquierda:

C O N T I N U A R Á

OCHO NOVENTA (3º)

2012 abril 16
por Juan Carlos Hernández

OCHO NOVENTA (1º)
OCHO NOVENTA (2º)

Bob Beamon utilizaba dos técnicas de aterrizaje. Tras la batida y un golpe de riñones en extensión a veces caía al foso con los brazos metidos entre las piernas, a veces lo hacía con los brazos por fuera, en su línea natural. Con esta segunda técnica es con la que saltó el Ocho Noventa; sin embargo, algunas de las imágenes más repetidas de Beamon muestran la primera técnica descrita, y como ejemplo pongo estas fotos de México’68:

bob beamon long jump

 

Son imágenes de nuestra memoria atlética colectiva. También han dado lugar a cromos…

 

…pegatinas…

 

…carátulas musicales…

 

…cómics…

 

…caricaturas…

 

…o sellos de correos

 

Aún recuerdo mi sorpresa hace muchos años cuando en un reportaje televisivo vi a un Bob Beamon totalmente ajeno a su hazaña; el único recuerdo visible que tenía en su casa era un cuadro bastante simple con un dibujo que intentaba representar su récord, en una imagen que, como las anteriores, no correspondía al Ocho Noventa:

 

Una imagen reciente de Bob Beamon dando una charla ante una foto errónea

 

Una fotografía más antigua en la que Beamon exhibe una foto equivocada:

 

Volvamos a la técnica. He aquí otras fotos de México’68 en las que Bob Beamon aterriza con los brazos por fuera de las piernas. Su ejecución y espectacularidad podría hacernos dudar: ¿son fotografías de la calificación o de la final? Si fueran de la final, ¿son del Ocho Noventa o del 8.04?

 

Después de cotejar fotografías durante mucho tiempo puedo afirmar, y luego demostraré, que tanto el 17 de octubre como en la final del 18 Beamon utilizó sus dos técnicas de aterrizaje. Este hecho es el que dificulta, en ocasiones, determinar si la foto es del Ocho Noventa, del 8.04, o de los saltos de la calificación. Salgamos de dudas.

 

 

CONTINUARÁ

OCHO NOVENTA (2º)

2012 abril 9
por Juan Carlos Hernández

OCHO NOVENTA (1º)

Sabemos que Beamon realizó cinco saltos en los Juegos de México: tres el 17 de octubre en la ronda de calificación y dos en la final del día siguiente. La distancia requerida para pasar a la final era de 7.65. Beamon era el favorito indiscutible pero sus dos primeros intentos fueron nulos, por lo que se jugó en el tercero y último el acceso… a la historia. Lo consiguió con un salto de 8.19 en el que batió a 15 o 30 centímetros de la línea (el dato varía según las fuentes). El 18 de octubre, en su primer salto de la final alcanzó el inmortal Ocho Noventa, y aunque según algunos relatos no volvió a saltar, probó un segundo intento en el que llegó a 8.04.   Veamos algunos fallos:   Error en el libro oficial del Comité Olímpico de los Estados Unidos:   Error en la revista “Atletismo Español”:   Error en la galería del diario “L’Équipe”:   Error en la portada de un vídeo de la revista “Sports Illustrated”:   Error en el libro “Los mejores del s. XX”, de la Asociación Española de Estadísticos de Atletismo:   Error en la prensa olímpica del día siguiente al salto:   Error en archivos fotográficos:   Error en la portada de este libro:   Error en archivos coleccionables:   Error en el museo olímpico de Barcelona:   Error en el museo de Toronto:   Error en la colección de pins olímpicos de Kodak:   Error en pegatinas:   Error en cromos:   Error en sellos de correos:   O cuatro errores en un solo golpe de vista:   En todos estos casos la imagen no corresponde al Ocho Noventa sino a otros saltos de México’68. Como decía antes, también hay fotografías que no pertenecen a los Juegos Olímpicos…   …O fotografías que confunden a Bob Beamon con su compañero Ralph Boston

CONTINUARÁ

OCHO NOVENTA (1º)

2012 abril 2
por Juan Carlos Hernández

BOBBEAMON

 

Es el momento mágico por excelencia en la historia del Atletismo. Forjada esta con grandes gestas y sus protagonistas, serían muy pocos los acontecimientos sagrados capaces de rivalizar con Bob Beamon y su vuelo de ochocientos noventa centímetros en ese hipotético debate.

 

Los hechos son sobradamente conocidos. En los Juegos Olímpicos de México’68, a las cuatro menos cuarto de la tarde del viernes 18 de octubre, confluyeron en un instante de perfección todos los elementos deportivo-emocionales, y un joven de veintidós años, en la máxima expresión de su talento, ejecutó una proeza inimaginable.

 

Pincha en la imagen para ver el vídeo

BOBBEAMON

 

Desde aquel día no existe en el mundo entero ningún artículo que hable de hazañas deportivas que no sitúe el salto de Beamon en un lugar de privilegio. En la lista de los más grandes campeones olímpicos, grabada a fuego por la cantidad de sus victorias, aparecerá por siempre el nombre de Bob Beamon gracias a la eternidad de su segundo de gloria.

 

Más allá del Ocho Noventa y de su repercusión hay algo que siempre me ha sorprendido. Desde que me paso por los ojos bibliografía atlética he visto adornar los artículos sobre Bob Beamon con fotografías en las que casi siempre se afirma que corresponden al Ocho Noventa, cuando, en demasiadas ocasiones, son fotografías de otros saltos de Beamon en México’68, fotografías de Beamon en otras competiciones, o, en el colmo del despiste, la ignorancia o la despreocupación, la imagen ni siquiera es de Beamon.

 

Es la motivación de este trabajo. Quiero mostrar las diferencias entre saltos distintos a través de las fotografías existentes, además de otros errores. El Ocho Noventa es uno y único, y merece en mi opinión no ser confundido.

 

BOBBEAMON

C O N T I N U A R Á

PRÓXIMAMENTE

2012 marzo 28
por Juan Carlos Hernández

Bob Beamon sobrevuela mi cabeza. Próximamente en sus pantallas. No se lo pierdan.

 

HISTORIA DE UN REGALO

2012 febrero 21
por Juan Carlos Hernández

Esta es la historia de un regalo para un atleta estupendo. Todo empieza con el vídeo de su concurso en el Campeonato de España Promesa del año pasado, y acaba con las cuatro cosas que sé hacer con el Photoshop. Igor Legarda, inspiración y ejemplo.

 

 

 

 

SOMOS CONTINUADORES

2012 enero 9
por Juan Carlos Hernández

El tema y los personajes del último post me provocan tanta repugnancia que necesito volver la vista hacia “mi Atletismo” para recuperar fuerzas y recomponer el espíritu didáctico con el que nació este blog hace treinta meses.

Recuerdo que cuando tenía dieciséis o diecisiete años me costaba entender la idea de un mundo anterior al mío, aunque estuviera cercano en el tiempo, y las décadas precedentes me parecían siglos de distancia. La sensación de que mis amigos y yo inventábamos nuestro mundo resultaba muy excitante. Pero pronto empecé a comprender que no inventábamos nada, que el mundo ya estaba inventado mucho antes, que solo repetíamos las mismas ilusiones, alegrías, tristezas y amores que otros habían experimentado antes que nosotros; y que otros, creyendo inventar algo, las repetirían más adelante.

Este ataque de nostalgia me sobrevino el domingo. Por la mañana estuve en el Velódromo pasando envidia y disfrutando de la competición de algunos de mis veinteañeros favoritos, esos que llevo algún tiempo viendo crecer en tiempo real. Por la noche encontré el rato necesario para visualizar los cuatro vídeos que hay en YouTube, gentileza de José Miguel Isasa y Antxón Basurko, con unas grabaciones de 1970 (yo tenía un año) en las que se ven algunos de aquellos precursores y precursoras del Atlético San Sebastián que, sin saberlo, me estaban facilitando el camino que yo empecé a recorrer quince años más tarde.

 

Pincha en las fotos para ver los vídeos

Dejo aquí mi agradecimiento a todos los que aparecen en las imágenes. Solo conozco/reconozco a unos pocos (¡¡sale mi entrenador cuando tenía 35 años!!) pero se me ponían los pelos de punta viendo las viejas (y desaparecidas) instalaciones del Club, los entrenamientos en la playa, en la cuesta de Miramar o de Zorroaga, la pista de ceniza que yo no llegué a conocer…

Hay muchos más clubs, y ojalá existan muchos vídeos como estos con otros rostros, con otros nombres, con otras historias detrás. Valga este pequeño homenaje a todos los CONTINUADORES, sean atletas, entrenadores, jueces o directivos, que hacen posible este Atletismo, el GRAN ATLETISMO que yo conocí, amé y sigo amando.

APELLIDO BLANCO, MIERDA NEGRA

2011 diciembre 21
por Juan Carlos Hernández

Este año se me han quedado varios artículos en el tintero. La falta de tiempo ha sido el motivo principal, aunque, en ocasiones, yo mismo me he achantado al no querer volcar en mi blog mi mala baba.

 

Uno de esos escritos fallidos fue cuando algún leguleyo tumbó la Ley Osaka, esa esperanza que teníamos unos cuantos románticos para que algunos tramposos no se siguieran riendo de nosotros a la cara. Sentí un asco enorme leyendo una entrevista a Paquilllo Fernández en la que se permitía el lujo de postular el daño que hacen los atletas que hacen trampas. Sapos y culebras.

 

Pero todos tenemos un límite y lo sucedido este fin de semana me obliga a vomitar unas líneas para sentirme partícipe de la repugnancia y la vergüenza que ha provocado entre los amantes del Atletismo la vuelta a la competición de José Luis Blanco.

 

No sé qué alcance tiene este blog, aparte de amigos y aficionados acérrimos que saben de sobra quién es este personaje y toda la mierda que nos ha echado y nos va a seguir echando, aparentemente. Para los demás, lectores ocasionales o casuales que habéis llegado hasta aquí quedaos con la cara de este tramposo ventajista, protagonista del último/penúltimo capítulo del libro titulado “De cómo el Atletismo se convirtió en mierda”.