Fé entre espinas

Fé entre espinas
Fé entre espinas

Francisco Igartua y una pasión quijotesca

Francisco Igartua y una pasión quijotesca
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Belaunde y una esperanza traicionada

Belaunde y una esperanza traicionada
Belaunde y una esperanza traicionada

Mario Polar Ugarteche. El Polar que pocos conocen (I/II)

Mario Polar Ugarteche. El Polar que pocos conocen (I/II)
Mario Polar Ugarteche. El Polar que pocos conocen (I/II)

Mario Polar Ugarteche. El Polar que pocos conocen (II/II)

Mario Polar Ugarteche. El Polar que pocos conocen (II/II)
Mario Polar Ugarteche. El Polar que pocos conocen (II/II)

"Antes paisano que Dios", frase con tufillo blasfemo, fue común entre los vascos de aquellas épocas y es frase que sintetiza el ánimo de los vascos que participaron en la Conquista y en la fundación de la institucionalidad colonial americana. Un hecho, repetido en todo el Nuevo Mundo, que se explica por el carácter cerrado del euskaldun y por la diferenciación que nacía del idioma. Francisco Igartua – La primera cofradía en América

“La que se organiza y se oficializa en América, es la fundada en Lima el trece de febrero de 1612. En esa fecha, formalmente, importantes comerciantes vascongados de la capital del Virreynato de Nueva Castilla se reunieron para adquirir una capilla en la "iglesia de San Francisco" con el propósito de dedicarla al culto de nuestra Señora de Aranzazu. Una capilla que tendría por objeto ser punto de reunión de la Hermandad Vascongada, más conocida luego como Cofradía de la Virgen de Aranzazu, reservándose la cripta para el entierro exclusivo de los miembros de la Hermandad y sus descendientes”. Francisco Igartua - La primera cofradía en América

"Desde el inicio, como vemos, se señala en los estatutos que la congregación está estrictamente reservada a los vascos, indicándose con claridad el territorio ("Quipuzcoa, Señorío de Vizcaya, Alava y Navarra", con una extensión precisa a "las Cuatro Villas de la costa de la Montaña que son Laredo, Castro Urdiales, Santander y San Vicente de la Barquera")". - Francisco Igartua – La primera cofradía en América

"También se recogen las viejas costumbres de los euskaldunes señalándose que la igualdad debe ser respetada hasta en la muerte, por lo que "para que se eviten quejas y haya igualdad en todos los hermanos que es madre de la paz y conformidad cristiana, a ningún hermano ni hermana de cualquier condición, oficio y calidad que sea se le dé o pueda dar asiento, ni entierro particular en la capilla". Ni asiento ni sepultura que diferencie a unos de otros y, más aún, "esto ha de ser de tal manera indispensable" que no hay autoridad alguna que pueda "innovar o dispensar" esta disposición. Igualdad que se extiende hasta el caso de "personas pobres originarias de dichas provincias y descendientes de ellas (fallecidas en la ciudad), las cuales o por descuido o por falta de noticia no hayan sido registradas... se ordena que los tales se hayan de enterrar y se entierren en la capilla a costa de la Hermandad...." - Francisco Igartua - La primera cofradía en América


Basílica y Convento de San Francisco de Lima

La primera cofradía en América

Francisco Igartua

"Antes paisano que Dios", frase con tufillo blasfemo, fue común entre los vascos de aquellas épocas y es frase que sintetiza el ánimo de los vascos que participaron en la Conquista y en la fundación de la institucionalidad colonial americana. Un hecho, repetido en todo el Nuevo Mundo, que se explica por el carácter cerrado del euskaldun (desconfiado de los "otros") y por la diferenciación que nacía del idioma. El euskera los unía y les permitía mantener secretos sin necesidad de pasar a la clandestinidad.

La conjunción de estos dos elementos (idioma y desconfianza) hizo que los vascos siempre andarán en grupo, grupos que algunas veces pactaron por lo bajo entre ellos, aunque las más de las veces se enfrentaron por fidelidad al bando con el que se habían comprometido. Lo que no quiere decir que no hubiera excepciones y de gruesa envergadura, algunas más que vergonzosas. Y también confabulaciones de abierta picardía.

Esta tendencia a la diferenciación, a sentirse distintos, a ser comunidad con caracteres propios, otra nación, hizo que muy pronto los vascos de América comenzaran a congregarse en reuniones exclusivas que fueron tomando forma institucional. La más antigua información sobre el tema, es la referida a los vascos de Potosí (Alto Perú), importante ciudad que creció al lado de la mítica montaña de plata que deslumbró por siglos a la imaginación europea y en la cual los vascos se hicieron ricos y poderosos, gracias a su entrega al trabajo y su habilidad para los negocios. Al finalizar el siglo XVI, la comunidad vasca de Potosí, que controlaba las fábricas mineras (el ochenta por ciento de las 132 fábricas eran de vascos en 1580), que tenía mayoría en el municipio (de los doce regidores seis eran vascos) y dominaba el mercadeo de la plata (de doce mercaderes ocho eran vascos), se constituyó en Hermandad de ayuda mutua en el templo de los agustinos del lugar, aunque no se oficializaron los estatutos. Y lo mismo ocurrió por aquellos años en la Ciudad de los Reyes (Lima), donde algunos vascos se reunían, con fines iguales y la misma informalidad de los de Potosí, en el convento de San Agustín.

Pero la que se organiza y se oficializa en América, es la fundada en Lima el trece de febrero de 1612. En esa fecha, formalmente, importantes comerciantes vascongados de la capital del Virreynato de Nueva Castilla se reunieron para dar poder a los siguientes "caballeros hijosdalgo de la nación vascongada" (Olarte, Cortabarría, Urdanibia, Urrutia, Arrona y Rezola) encargándoles adquirir una capilla en la "iglesia de Santo San Francisco" con el propósito de dedicarla al culto de nuestra Señora de Aranzazu. Una capilla que tendría por objeto ser punto de reunión de la Hermandad Vascongada, más conocida luego como Cofradía de la Virgen de Aranzazu, reservándose la cripta para el entierro exclusivo de los miembros de la Hermandad y sus descendientes. El 27 de diciembre de ese mismo año, concluidos los trámites de la compra, se convocó a una reunión para elegir mayordomos y redactar estatutos; estatutos que rigieron durante más de dos siglos la Hermandad limeña, y que son muy parecidos a los redactados años después en México, Santiago de Chile y otras ciudades con el mismo fin: poner en funcionamiento una Cofradía de la Virgen de Aranzazu, que congregara en exclusiva a los vascos, probándose así que lo ocurrido en Lima no fue un hecho aislado, circunscrito a esa ciudad, sino un propósito compartido por todos los vascos de América, deseosos de diferenciarse y hacer causa común entre ellos. Por algo todas estas hermandades o cofradías se organizaron bajo la advocación de Nuestra Señora de Aranzazu, el máximo símbolo religioso de los vascos, identificándolo con "nuestra nación", como dice la constitución de la primera de estas Cofradías, la fundada en la Ciudad de los Reyes en 1612.

Fueron ciento cinco hermanos los fundadores de esa primera Cofradía (35 de Quipuzcoa, 49 de Vizcaya, 9 de Navarra, 7 de Alava y 5 de las Cuatro Villas) y se conserva el nombre de ellos porque dejaron estampada su firma en el libro de elecciones de la Hermandad. Los que dieron poder para la compra de la capilla fueron Garro, Gordejuela, Echegaray, Munibe (Lope de), Munibe (Miguel de), Ortiz de Bedia, Mallea, Zabala, Ormaechea, Arcaya, Urasandi. Todos importantes comerciantes de la ciudad, lo que es otra muestra de la dedicación a los negocios de los vascos en América. Aunque en Potosí, donde en realidad se inician informalmente estas asociaciones, hay que añadir a los hombres de empresa los numerosos técnicos que dirigían en las minas la amalgama del mercurio con la plata, los azogueros.

El ánimo nacionalista de los cofrades está claro en el texto de los estatutos de la "Congregación y Hermandad que tienen fundada los Caballeros hijosdalgo que residen en esta Ciudad de los Reyes del Perú... con el fin de ejercitar entre sí y con los de su nación obras de misericordia y caridad, así en vida como en muerte... y porque la nobleza y limpieza de sangre es don de Dios... ayuda mucho a la virtud y buenas obras al ser hijos y descendientes de buenos, se ordena para mayor decoro de la Congregación que todos los que hubieren de ser recibidos en ella sean originarios de las partes y lugares sus referidos o sus descendientes... En la capilla y bóvedas de ella tienen entierro propio los hermanos y viudas de ellos, pero si éstas se casaren con personas que no lo sean pierden este derecho... también lo tienen los hijos legítimos y naturales de tales Caballeros hijosdalgo que son o hubieren sido de dicha hermandad y las mujeres que se casaren con ellos, advirtiendo que los naturales no tengan raza indígena...".

Desde el inicio, como vemos, se señala en los estatutos que la congregación está estrictamente reservada a los vascos, indicándose con claridad el territorio ("Quipuzcoa, Señorío de Vizcaya, Alava y Navarra", con una extensión precisa a "las Cuatro Villas de la costa de la Montaña que son Laredo, Castro Urdiales, Santander y San Vicente de la Barquera").

También se recogen las viejas costumbres de los euskaldunes señalándose que la igualdad debe ser respetada hasta en la muerte, por lo que "para que se eviten quejas y haya igualdad en todos los hermanos que es madre de la paz y conformidad cristiana, a ningún hermano ni hermana de cualquier condición, oficio y calidad que sea se le dé o pueda dar asiento, ni entierro particular en la capilla". Ni asiento ni sepultura que diferencie a unos de otros y, más aún, "esto ha de ser de tal manera indispensable" que no hay autoridad alguna que pueda "innovar o dispensar" esta disposición. Igualdad que se extiende hasta el caso de "personas pobres originarias de dichas provincias y descendientes de ellas (fallecidas en la ciudad), las cuales o por descuido o por falta de noticia no hayan sido registradas... se ordena que los tales se hayan de enterrar y se entierren en la capilla a costa de la Hermandad...."

La voluntad de singularizarse, de tener identidad propia, es la que anima a este y otros estatutos (México, Santiago de Chile); aunque sin llegar a desatinos. Por ejemplo, los mayordomos limeños que deciden el nombramiento de Capellanes para las capellanías que la Cofradía sostiene, deben cuidarse de que los aspirantes demuestren primero que nada solvencia moral, capacidad intelectual, don de gentes y sólo en último término están obligados a preferir a originarios de euskalherría o vascos americanos.

La Cofradía de Lima tuvo vida ininterrumpida hasta el siglo XIX y en 1857, proclamada ya la independencia peruana y establecida la República, eran 278 sus miembros, cifra significativa en la Lima de ese entonces. Sólo en 1865 entra en disolución y es absorbida por la Beneficencia Pública de la ciudad.

Sin embargo, nunca dejaron los vascos de Lima tener contacto entre ellos como hermandad vascongada y, comenzado el siglo XX, se van sucediendo algunas peñas de charla, mus y vino. Hasta que, el día 30 de Diciembre de 1950, en forma solemne, se reúne un grupo de personalidades, distinguidas por su resonancia económica y social o por la importante función pública que desempeñaban, y queda establecido el Centro Vasco de Lima. La ceremonia se realizó en un espléndido local, el Country Club, una especie de hotel rodeado de hermosos jardines que era el punto de reunión más exclusivo de la ciudad, con restaurantes y grandes salones útiles para bodas y desfiles de moda. La razón de que se diera esta extravagante amalgama de gran mundo y sociedad vasca ocurrió porque la idea de fundar el Centro partió de las conversaciones entre Jean Magnet Hiriart, vasco de Iparralde, que era el gerente general del sitio, con el encargado de los restaurantes, el bilbaino Juancho Gonzalez Sasía, gudari que partió para América luego de la caída de Bilbao en la Guerra Civil. Participaban de estas inquietudes parroquianos del lugar, sobre todo Germán Aguirre, motor del empresariado peruano, y Abel Corriquirí, también destacada personalidad de los negocios. Ambos, nacidos en el Perú, tenían honda devoción por sus raíces vascas y se dedicaron a convocar a los amigos. Las reuniones en el Country Club eran esporádicas con dos fechas obligatorias, el Aberri Eguna y el día de San Ignacio.

Fue este Centro el precursor de la actual Euskaletxea y participaron en él Martín Iñurritegui, Germán Aguirre, Rafael de Orbegozo, Abel Carriquirí, Eduardo Ibarra, Jean Magnet Hiriart, Alejandro Esparza Zañartu, Andrés Aramburu Menchaca, Germán Ortiz Montori, Dionisio Bollar, Eduardo Olano, Rodrigo Aranguena, Fermín Berasategui, Juan José Gonzales de Sasía y otros más.

Duró el Centro, siempre limitado al tiempo libre de sus importantísimos socios, lo que duró la salud y la vida de los más entusiastas.

En los años ochenta, entre los sobrevivientes o libres de achaques, se contaban Gonzalez Sasía y Berasategui, quienes se encargaron de revivir esos entusiasmos y dieron origen, el 4 de Marzo de 1986, a la Euskaletxea de la que Pedro Aramburu fue su primer presidente y que, curiosamente, ha volteado la tortilla de aquel empingorotado centro del Country Club. La Euskaletxea de hoy es un recogido y simpático local similar a las sociedades de Euskalherria, con actividades más amplias que las habituales de las de allá (viene a resultar una especie de consulado) y que se convierte los martes, al medio día, en lugar de reunión de la crema y nata de políticos, ministros y embajadores de distintas naciones designados al lugar.

Hermandades y Cofradías, su regulación jurídica en la sociedad indiana

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América y las euskaletxeak 1612-2012

América y las euskaletxeak 1612-2012
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Historia de la minería en el Perú

Historia de la minería en el Perú
José Antonio del Busto Duthurburu

América y las euskaletxeak 1612-2012

América y las euskaletxeak 1612-2012
Jon K. Guarrotxena

América y las euskaletxeak 1612-2012

América y las euskaletxeak 1612-2012
Jon K. Guarrotxena

MEMORIA VASCA ENTRE DOS TAPAS

UN libro medular para entender mejor la presencia vasca en el Perú y en América es el que acaba de publicar el estudioso de la cultura vasca Jon K. Guarrotxena bajo el título “Diccionario Biográfico de los Vascos en el Perú y de Peruanos de Ancestro Vasco”.

Indudable fruto de una pasión por la patria de origen, lo acucioso de la obra desborda los linderos propios de un diccionario para entrar con acierto y rigurosidad en los orígenes familiares, la obra realizada y la trascendencia social de los personajes y apellidos incluidos, con la correspondiente mención de las fuentes informativas de origen.

Es una suerte contar con un manual de referencia de este tipo, porque eso es en el fondo, pues estoy seguro que servirá para conocer mejor el mundo vasco-peruano y los aportes de quienes lo han conformado a lo largo de las centurias. Es asimismo una herramienta de gran valor para quienes quieren profundizar en la presencia vasca en el mundo de la cultura, la ciencia y también el de los negocios y la vida profesional, lo cual constituye un mérito adicional que solo Guarrotxena habría podido abordar con su vasta cultura, su conocimiento del mundo vasco, por haber nacido en Errigoiti, Bizkaia, y amplio dominio del euskera, como lo destaca al presentar la obra nuestro recordado Víctor Ortúzar, lehendakari de la Euskal Etxea de Lima.

En todo caso podemos añadir que se trata también de un libro abierto, pues futuras investigaciones permitirán acrecentarlo en futuras reediciones.

JHON BAZAN

jueves, 1 de noviembre de 2012

HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE ARANTZAZU DE LIMA 1612-2012


HABRÁ CONVERSATORIO INTERNACIONAL

Se conmemora en Lima Cuatricentenario
de histórica fundación de Cofradía Vasca

Se rendirá homenaje al periodista peruano-vasco Francisco Igartua Rovira, Director de la Revista Oiga, quien fue quien rescató del olvido tan histórico hecho en un Congreso Mundial de las Colectividades Vascas

NOTA DE PRENSA
Con el ruego de su difusión

El cuatricentenario de la fundación en Lima de una histórica cofradía de inmigrantes vascos en 1612 dará origen la próxima semana a una serie de actos conmemorativos que incluyen una conferencia internacional de especialistas, la siembra de un retoño del árbol emblemático del pueblo vasco Gernikako Arbola, actos religiosos y culturales, y otros eventos que tendrán lugar con la participación de muchas instituciones, como el Instituto Riva Agüero de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad de San Martín de Porres y la Universidad del País Vasco.
Durante los actos programados se rendirá asimismo homenaje al periodista peruano-vasco Francisco Igartua Rovira, fundador de las revistas Caretas y Oiga, quien en un congreso mundial de las comunidades vascas fue quien rescató del olvido la señera antigüedad de la cofradía limeña, una de las más antiguas de América.
UNA HERMOSA HISTORIA
Fue hace cuatro siglos cuando un entusiasta y progresista grupo de inmigrantes vascos fundó en Lima una Cofradía que ha resistido al tiempo y los avatares de todas las épocas. Fue una cofradía solidaria y fraternal que les permitió afrontar las vicisitudes del exilio en un clima de hermandad, y como era lógico esa unión fue puesta bajo la señera presencia de Nuestra Señora de Arantzazu, deidad que acompaña y protege a los vascos allí donde se encuentren.
Avatares de la política peruana de la época determinaron que la Cofradía sufriera tropiezos en 1865, que se agravaron cuando al finalizar el siglo la Capilla que albergaba a la Virgen de Arantzazu en el Convento de San Francisco sufrió un incendio que destruyó todo, inclusive la réplica que había sido traída a Lima desde Oñate, por un comerciante vasco.
Pero quienes se encargaban del culto en esa época no se arredraron, reconstruyeron lo incendiado, fortalecieron la Cofradía, y ya para 1911 había traído otra vez del país vasco una nueva efigie, la cual fue entronizada y festejada con gran pompa el segundo domingo de julio de ese año, según se acaba de comprobar, llenando vacíos que suscitaban especulación.
Editorial Periodística Oiga, con el respaldo de una serie de instituciones, entre las que se cuentan el Instituto Riva Agüero de la Pontificia Universidad Católica del Perú, la Universidad de San Martín de Porres y la Universidad del País Vasco, ha programado una serie de actos conmemorativos de esta epopeya poco conocida, que empezó con los trabajos del periodista Francisco Igartua Rovira.
LOS ACTOS A DESARROLLAR
Para la tarde del martes 6 de Noviembre, a las 16:00 horas se ha previsto un conversatorio histórico en el Instituto Riva Agüero de la Pontificia Universidad Católica del Perú, con la participación de especialistas peruanos y extranjeros. Al inicio del conversatorio se rendirá homenaje póstumo a los señores Francisco Igartua Rovira, José Antonio del Busto Duthurburu y Guillemo Lohmann Villena.
Ese mismo día al mediodía se oficiará un acto religioso oficial conmemorativo en la Iglesia Virgen del Pilar de San Isidro, a cargo de  Monseñor Miguel Irízar, Obispo Emérito del Perú.
El miércoles 7 de Noviembre al mediodía se efectuará en el Campus de la Universidad de San Martín de Porres en Santa Anita, el sembrado de un retoño del árbol emblemático del pueblo vasco el Gernikako Arbola, retoño que ya está en Lima tras haber sido donado por el Centro Vasco Euzko Etxea de Santiago de Chile.
En días anteriores ya se han realizado otros actos conmemorativos, como el traslado de la Santa Imagen de Nuestra Señora de Arantzazu del Monasterio de Las Carmelitas Descalzas del distrito de Yurimaguas, en Loreto, a la Parroquia Virgen del Pilar del distrito de San Isidro, en Lima, en el inicio de un peregrinaje por los centros vascos de Latinoamérica.
Se ha oficiado asimismo una Santa Misa por el 366 aniversario de la Coronación de la Virgen de Arantzazu en el Convento de San Francisco de Lima, organizada por el FONDO EDITORIAL PERIODISTICA OIGA.
Se ha dado también Lectura de los Estatutos de la Hermandad de Nuestra Señora de Arantzazu de Lima en el Salón Capitular del Museo Convento de San Francisco de Lima, en acto presidido por el señor Carlos Montori Alfaro Presidente del Fondo Editorial Periodística OIGA.
Igualmente se ha puesto en circulación ejemplares de la Novena a la Virgen de Arantzazu de Lima (en euskara) y Estatutos de la Hermandad de Nuestra Señora de Arantzazu por parte del Fondo Editorial Periodística OIGA. La impresión de estos textos es correlativa a la última edición efectuada por orden de la hermandad de fecha 31 de octubre de 1858.
Finalmente, en el histórico Club Nacional de Lima, donde fue refundada la Cofradía de Nuestra Señora de Arantzazu, el 14 de febrero de este año, se realizo un almuerzo por los 366 años de la coronación de la Virgen de Arantzazu en el Convento de San Francisco de Lima.
Para mayor información se incluye a la presente nota de prensa un PDF con el detalle de los actos programados para esta histórica conmemoración.

Lima, Octubre de 2012.

LA COMISIÓN DE PRENSA

Para mayores informes: Telfs. 51 (1) – 4402365, 51 (1) 6712203 – 975653417, 51 – 975499981 o en las Oficinas de la Comisión: Av. Federico Villareal N° 340, Miraflores, Lima 18, Perú

HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE ARANTZAZU DE LIMA 1612-2012









El Director del Instituto Riva Agüero, el Director de Historia Medieval, Moderna y de América, de la Universidad del País Vasco y el Presidente del Fondo “Editorial Periodística Oiga”, tienen el agrado de invitar a usted a la conferencia “Construyendo puentes para el futuro: La Recuperación de la Memoria y la Presencia de los Vascos en las Américas”;  y a la reseña del libro: La Cofradía de Nuestra Señora de Arantzazu y los Vascos, en el IV Centenario de la fundación de la Cofradía de Arantzazu de Lima 1612-2012;
Las intervenciones estarán a cargo del Dr. José La Puente Brunke, Monseñor Miguel Irizar Campos, Dr. Oscar Álvarez Gila, Dra. Elena Sánchez de Madariaga, Dra. Elisa Luque Alcaide, Dr. Diego Lévano Medina, el día martes 6 de Noviembre a las 4:00 p.m. en el local del Instituto Riva-Agüero.        
José de la Puente Brunke, Oscar Álvarez Gila, y Carlos Montori Alfaro agradecen su gentil asistencia.

Pontificia Universidad Católica del Perú
Jr. Camaná 459 - Lima 1
T: 6266601 y 6266618
F: 6266618

martes, 29 de mayo de 2012

HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE ARANTZAZU DE LIMA 1612-2012

Kosmopolita

Mauro VITULLO
...nosotros no estamos
en la Argentina,
estamos en la punta
de la escollera
en cuanto caiga Franco
vamos...1

Trabajo presentado en el Seminario Internacional Euskal Herria Mugaz Gaindi VII

El presente trabajo tiene como objetivo echar luz sobre un aspecto que no ha recibido la atención de los estudiosos del exilio vasco en Argentina: el papel desempeñado por las mujeres de la comunidad vasco argentina en la ayuda a los desterrados vascos de la Guerra Civil Española. Es bastante conocida la labor que desempeñó el Comité Pro Inmigración Vasca, integrado exclusivamente por hombres, pero no se ha investigado la tarea que las emakumes desplegaron durante esos mismos años como un complemento de esta actividad masculina.
Silvina Jensen señala la ausencia de análisis dedicados a estudiar las consecuencias de la guerra y la llegada de exiliados en las distintas comunidades de inmigrantes: “Si bien la historiografía sobre el impacto de la guerra civil sobre las comunidad española en Argentina acredita importantes obras (...) no ocurre lo mismo a la hora de analizar el modo en que tanto el conflicto fraticida español como la prolongación de la lucha contra el franquismo en el contexto de la Segunda Guerra Mundial y la llegada de exiliados, incidieron en las dinámicas sociales de colectivos étnicos de fuerte presencia en la Argentina como el vasco...”2. El objetivo del presente trabajo es el de mostrar como la precaria situación que estaban atravesando en ese entonces los vascos en Francia sensibilizó a las mujeres vasco-argentinas y las llevó a modificar sus prácticas. Desde el estallido de la guerra en Argentina se formaron muchas asociaciones que brindaron su ayuda al bando republicano y luego a los exiliados republicanos, por ejemplo la Federación de Organismos de Ayuda a los Republicanos Españoles, la Comisión Argentina para Niños Españoles, el Comité Pro Ayuda al Pueblo Español, la Agrupación Amigos de la República Española, por nombrar algunas. En este universo de asociaciones pro-republicanas surge en las ciudades de Buenos Aires3 y Rosario4 Emakume Abertzale Batza; institución que será la encargada de vehiculizar la ayuda femenina a los refugiados vascos, situación que las va a transformar en algo más que simples filiales de la entidad madre de Bilbao. A las características propias de esta sección femenina del Partido Nacionalista Vasco se agregaron ciertas peculiaridades que las acercaron bastante a las asociaciones de auxilio a los expatriados republicanos; de hecho la principal finalidad de estas agrupaciones femeninas será la labor pro-exiliados:
“...nuestra entidad, fundada principalmente al objeto de atender a las necesidades de los sufridos hermanos exiliados en Francia...”5
Ayuda Femenina a los Exiliados
La idea que guía este trabajo es que la situación de extrema necesidad que estaban viviendo los exiliados vascos en los campos de concentración franceses condujo a las mujeres de la colectividad vasca a asumir un rol de caridad mucho más activo y abarcativo, ingresando de manera paulatina en el ámbito público. Ellas mismas reconocen el cambio que se estaba produciendo en las actitudes de las emakumes: Miren Amaya de Múgica6 en un artículo publicado en Euzko Deya admite que las asociaciones de mujeres patriotas de Buenos Aires y Rosario:
“...tienden a rectificar el sendero que hasta ahora han seguido las mujeres de nuestra colectividad al mostrarse indiferentes sobre problemas que tan hondamente afectan a Euzkadi.”7
Los distintos actores sociales de la época impulsaron este cambio, el Consejo Directivo de Acción Vasca y los redactores del periódico Euzko Deya van a arengar a las mujeres vascas a que tomaran cartas en el asunto:
“...un miembro del Consejo Directivo exhortó cordialmente a las emakumes (...) para que dispusiesen su ánimo a fin de cumplir con la finalidad relevante que le está señalada en esta hora aciaga para nuestros hermanos raciales que se han visto obligados a abandonar sus hogares euzkadianos, viéndose por ello necesitados de ayuda moral y material que pueda ofrendárseles por los vascos residentes en Argentina.”8
“...a las mujeres vascas les corresponde un rol destacado en la empresa de reconstrucción del pueblo vasco, en la tarea ingente de librarlo de librarlo de las terribles vicisitudes que le aquejan...”9
Este cambio sin embargo no llegó a cuestionar el papel de la mujer en la sociedad, sino que se trató de una extensión de algunas tareas que ya realizaban en sus hogares. Por ejemplo en un festival que organizó Emakume Abertzale Batza de Buenos Aires y con el objetivo de obtener dinero para los refugiados, fueron rifadas dos muñecas que habían sido vestidas por una mujer de la colectividad:10
“Preciosas muñecas, donadas por Emakume Abertzale Batza de Buenos Aires, que con tanto gusto han sido vestidas por doña Enriqueta Urquijo de Bereciartua...”11 “...estas preciosas muñecas han sido regaladas por Emakume A. Batza para ser rifadas en el festival que se esta preparando...”12
Se observa asimismo, al igual que al interior de los hogares, una tajante división sexual del trabajo en favor de los exiliados: mientras los hombres se encargaban de conseguir de las máximas autoridades argentinas permisos para el ingreso de exiliados, las mujeres juntaban ropa, alimentos y dinero para la manutención y el viaje de los exiliados. La tarea femenina si bien trascendió el ámbito de lo privado se asemejó bastante a la que cumplía en sus casas, es el traslado a lo público de ciertas actividades que se realizaban en lo privado. Estas tareas que la mujer vasca comenzó a realizar fuera de su hogar eran vistas a su vez como una extensión de su amor a la Patria, como una obra de amor cristiano:
“Tengan todas las mujeres vascas la seguridad de que su apoyo a la empresa de estos grupos de hermanas sería una exteriorización de su cariño y de su fidelidad al pueblo vasco (...) Se trata de que las mujeres vascas de América no estén ausentes de estas horas históricas de su pueblo; de que su personalidad deje marcada la huella indeleble a que tiene derecho en las páginas de la historia que han de registrar este doloroso período...”13
“EMAKUME ABERTZALE BATZA. Fruto de un sincero y profundo amor y caridad cristiana es esta benéfica institución. Sus fundadoras (...) siguen cumpliendo su deber sostenidas constantemente por el amor intenso a los hermanos que sufren...”14
De cualquier modo y más allá de los condicionamientos, se estaba produciendo el ingreso de la mujer a los asuntos públicos. La mujer en Argentina jugó un rol destacado en las ayudas a los exiliados republicanos, aunque restringido a una única clase de auxilio: el envío de ropa y alimentos y a un único tipo de sujeto: los niños de la guerra:
“Las mujeres (...) adoptaron un rol importante sobre todo en lo referente al auxilio de los niños y huérfanos españoles (...) surgieron en Argentina gran cantidad de agrupaciones que focalizaban su ayuda en el auxilio de la infancia, o niños de la guerra, asociaciones tales como: Agrupación Femenina Pro Infancia Española; Asociación de Ayuda a los Huérfanos Españoles, Comité Argentino de Mujeres Pro Huérfanos Españoles (... )se crea la Comisión Femenina de Socorro a los Huérfanos Españoles (...) Desde su fundación (...) dicha comisión había recaudado (...) la cantidad de 3.530 pesos, junto con el envío de 16 cajones los cuales incluían ropa para niños, ajuares de bebés, hilo, jabón...”15
En el caso de las mujeres de la colectividad vasca no se evidencia esta restricción a un solo tipo de sujeto exílico sino que incluyeron en su labor de socorro al conjunto de los exiliados. Revisando los diarios de la colectividad, principalmente Euzko Deya, constatamos la existencia de una Asociación Femenina Argentina de Ayuda a los Vascos que se dedicó a recaudar dinero para los refugiados:
“Después del té habrá un baile y los beneficios que se obtengan se dedicaran a la ayuda de los inmigrantes vascos.”16
Hubo además intentos de formar otra agrupación femenina de ayuda a los refugiados:
“Un distinguido grupo de señoritas argentinas, nos ha comunicado, que se proponen crear una organización para canalizar con eficacia, todas las iniciativas que sean posibles, con el fin de prestar ayudas estimables a los refugiados vascos que han llegado a la Argentina o que puedan venir en los sucesivo.”17
Sin embargo, al no encontrar más menciones en Euzko Deya sobre la Asociación Femenina Argentina de Ayuda a los Vascos y como los intentos de formar otra agrupación femenina de auxilio a los exiliados parecen no haber llegado a buen puerto, podemos afirmar que la labor femenina de ayuda a los refugiados vascos en Argentina fue canalizada exclusivamente a través de las dos filiales de Emakume Abertzale Batza:
“A Emakume Abertrale (sic) Batza de Buenos Aires, que en el corto espacio de tiempo transcurrido desde su constitución hemos visto moverse afanosamente en procura de socorros para los niños huérfanos y las mujeres y ancianos exiliados con motivo de la guerra, sigue Emakume Abertzale Batza de Rosario, de reciente constitución (...) Ved cómo han enunciado sus propósitos (...) arbitrar, como primordial preocupación, recursos para mitigar las necesidades de los vascos expatriados, principalmente niños y viudas (...) organizar comedores, alojamientos, etc., para los vascos inmigrantes que lleguen a América hasta que encaucen sus vidas (...) no escatimar esfuerzos para la ayuda a la reconstrucción de Euzkadi...”18
Las Asociaciones de Mujeres Patriotas de Buenos Aires y Rosario además de la labor de difusión de las distintas manifestaciones de la cultura vasca, van a realizar las mismas actividades que el resto de los asociaciones de ayuda a los exiliados, sobre todo la organización de distinta clase de festejos que permitan recolectar dinero para cubrir los gastos de los exiliados vascos en Francia:
“Organizado por Emakume Abertzale Batza, el domingo 8 de setiembre a las 10 de la mañana, en el cine Monumental se celebrará un importante festival con atrayente programa, a beneficio de los refugiados vascos, destinándose el importe que se obtenga al pago de los gastos que se realizan para su locación, a la tramitación de los expedientes que se cursan y los auxilios que se les conceden hasta lograr su colocación.”19
De alguna manera los festejos les permitían cumplir con los objetivos más importantes de la institución, que eran la ayuda a los exiliados y la difusión de la cultura vasca: los distintos festivales que organizaron, al incluir bailes como Makil Dantza o Binako entre otros, constituían un muestrario de la cultura vasca y al mismo tiempo permitían la recolección de sumas considerables de dinero. Otra característica que Emakume Abertzale Batza va a compartir con las asociaciones de ayuda a los refugiados republicanos es la publicación regular en distintos medios de prensa de la cantidad de dinero recaudado y del manejo que se le daba al mismo:
“Recaudación de fondos —Para engrosar su caja social (...) realizaron reuniones de beneficio el 10 de Febrero, el 12 de abril (...) obteniendo en conjunto más de 1.200.— pesos (...) Han contribuido en buena parte a los gastos ocasionados por algunos compatriotas refugiados, ya sea en derechos de inmigración y ya, también de alimentos y enviado ropas y dinero a otro compatriota de Córdoba, hasta que este pudo trabajar. Así mismo contribuyó con $ 200. —para la obra de nuestras entidades dirigentes...”20
Al igual que su homologa en el País Vasco Emakume Abertzale Batza de Buenos Aires y Rosario fueron agrupaciones femeninas pero no feminista, es decir no fueron portadoras de una ideología feminista, no pretendían la igualdad de la mujer ni cuestionaban el rol tradicional que les fuera asignado. Asimismo las Asociaciones de Mujeres Nacionalistas eran vistas como complementarias de la institución masculina Acción Vasca:
“Cuentan para ello con el apoyo incondicional de un nutrido y muy distinguido grupo de señoras y señoritas que constituyen la llamada: “Emakume Abertzale Batza” o Asociación de Mujeres Patriotas. Ambas entidades se complementan mutuamente...”21
Difusión de la causa en los distintos medios de prensa de la colectividad
Ambas Asociaciones de Mujeres Patriotas publicaron de manera regular en distintos diarios de la colectividad, principalmente Euzko Deya y en menor medida en Nación Vasca, solicitadas dirigidas a la comunidad vasca para lograr una mayor adhesión a su causa; método bastante generalizado entre las agrupaciones pro republicanas:
“...la prensa jugó un rol fundamental para hacer efectivo dicho auxilio concienciando a la población (...) la prensa argentina afín a la causa tuvo un rol importante de docencia política (...) publicitaría todo un sistema de anuncios propagandísticos con el objetivo de incrementar la recaudación de los fondos, así como para captar nuevos adeptos a la causa.”22
Algunos ejemplos de las solicitadas que Emakume Abertzale Batza de Buenos Aires y Rosario divulgaron entre 1938 y 1941:
“Vasco patriota: En Victoria, 2313, domicilio social de la Emakume Abertzale Batza, esperan tu aportación económica para contribuir a remediar en lo posible las necesidades que agobian en estos momentos a tantos hijos de Euzkadi, que se hallan ausentes de la patria carentes de recursos económicos. ¡Ayudemos a las emakumes en tan edificante obra de cristiandad!”23
“En las tristísimas circunstancias que se han creado a infinidad de compatriotas nuestros, diseminados por los diversos países extranjeros y dada la situación de angustia en que llegan a la Argentina. Muchos necesitados de su ayuda inmediata (...) se hace indispensable la colaboración de nuestros compatriotas (...) Por ello esta Comisión Directiva ruega encarecidamente (...) la aportación de donativos en metálico o de ropas, nuevas o usadas...”24
Otras tareas
Las mujeres de Emakume Abertzale Batza no solamente organizaron festivales, sino que desarrollaron otra tipo de tareas orientadas siempre a la ayuda de los exiliados. En una ocasión se encargaron de montar una muestra de cuadros que el pintor Manuel P. Arrigorriaga donó para recaudar dinero para los refugiados:
“Al advertir la situación de infortunio en que se encuentran tantos miles de compatriotas nuestros, ha querido contribuir (...) nos ha hecho entrega de cuarenta preciosas acuarelas. Al tener noticias las ejemplares señoras y señoritas que integran la agrupación de Emakume Abertzale Batza de este generoso rasgo del señor Manuel P. Arrigorriaga, se apresuraron a expresar su gratitud y se brindaron a colocar los oportunos marcos a las pinturas donadas, que serán exhibidas y vendidas en breve plazo...”25
Las emakumes eran además las encargadas de recibir en el puerto a los refugiados, un buen ejemplo de ello fue la recepción que le brindaron en la Dársena Norte al Presidente del Gobierno Vasco en el Exilio José Antonio de Aguirre Lekube. Asimismo en algunas oportunidades fueron al puerto llevando ropa para los exiliados que en su viaje en barco hacia otros países sudamericanos, atracaban en Buenos Aires:
“Las señoritas Antonia Amorrortu, presidenta, y Amaya Múgica, secretaria, que atendieron diligentemente en nombre de Emakume Abertzale, a los emigrados vascos que iban para Chile, llevándoles ropa y calzado.”26
Las emakumes se ocuparon en varias oportunidades y a través de los medios de prensa de agradecer a las personas que hacían donativos:
“Emakume Abertzale Batza quiere significar su gratitud a un hijo de Ondarroa que (...) entregó un donativo de cien pesos para el pago de unos gastos relacionados con refugiados vascos que se encuentran en Inglaterra. Ante la imposibilidad de hacerlo personalmente por desconocer el nombre del donante, nos pide publiquemos esta expresión de gratitud que EUZKO DEYA lo hace muy complacido.”27
Incluso se a valieron de los viajes a Francia para hacer envíos de donativos:
“La Comisión Directiva de Emakume Abertzale Batza de Buenos Aires, nos comunica (...) que en uno de lo vapores que partieron del puerto de esta capital (...) fueron remitidos diez paquetes de ropas destinados a los niños vascos exiliados en Francia.”28
Por último y a modo de cierre podemos decir que si bien la actividad de las mujeres vascas estuvo bastante restringida por los imperativos de la época, manteniéndose dentro de lo que se consideraba propio para la mujer, no por ello dejó de ser importante. Significó un hito, un paso más en la liberación femenina. Las Asociaciones de Mujeres Patriotas de Buenos Aires y Rosario si bien no pueden ser calificadas de feministas en el sentido que se la da hoy en día a esa palabra, caben perfectamente dentro de la categoría de feminismo relacional acuñada por Karen Offen que implica la “...exaltación de los valores femeninos, fundamentalmente asociados a la maternidad (...) reivindicarían que estos valores resultan ser positivos en sí mismos, ni mejores ni peores que los identificados con la masculinidad, pero tan cruciales o más para la buena marcha de la sociedad.”29
Fuentes consultadas:
Euzko Deya
Nación vasca
Anuario almanaque vasco
Bibliografía:
ALTED VIGIL, A. El exilio republicano español de 1939 desde la perspectiva de las mujeres. Arenal. Revista de historia de las mujeres, 1997, vol. 4, n º 2, p. 223-238.
ARESTI ESTEBAN, N. Femenino Masculino. Las relaciones de género en la historia contemporánea del País Vasco. Apunte del Postgrado Especialista en Estudios Vascos: Ciencias Humanas, Sociales y Naturales. Fundación Asmoz. 2010.
BOCANEGRA BARBECHO, L. La ayuda argentina a la República española. Un análisis a través del ejemplo marplatense, 1939. En Actas del Congreso Internacional la Guerra Civil Española 1936-1939. Madrid: Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, 2008.
FARIAS R.; GARTNER A. Más que élites. Perfiles, cronologías, condiciones de salida y oportunidades disponibles entre republicanos gallegos y vascos exiliados en la Argentina. Cuadernos Republicanos, número 61, 2006.
JENSEN S. La comunidad catalana en Argentina al arribo de los exiliados de 1939: tensiones y debates en el mantenimiento de “la unidad nacional” en Congress of the Latin American Studies Association, Brazil, 2009.
UGALDE SOLANO, M. Mujeres y Nacionalismo Vasco. Génesis y desarrollo de Emakume Abertzale Batza. 1906-1936. Bilbao: Servicio Editorial Universidad del País Vasco, 1993.
1 Entrevista oral a Bingen Azarloza, Mar del Plata 6 de diciembre del 2001.
2 JENSEN Silvina. La comunidad catalana en Argentina al arribo de los exiliados de 1939: tensiones y debates en el mantenimiento de la “unidad nacional”. En Congress of the Latin American Studies Association. Brazil, 2009, p. 2 .
3 Provincia de Buenos Aires – Argentina.
4 Provincia de Santa Fe – Argentina.
5 Periódico Euzko Deya, Buenos Aires 31 de enero de 1940 p. 18.
6 Quien fuera secretaria en varias oportunidades de Emakume Abertzale Batza de Buenos Aires.
7 Periódico Euzko Deya, Buenos Aires 24 de noviembre de 1939 p. 2.
8 Periódico Nación Vasca, Buenos Aires agosto de 1938 p. 6.
9 Periódico Euzko Deya, Buenos Aires 10 de mayo de 1939 p. 8.
10 La confección de ropa era una tarea que muchas mujeres realizaban de manera habitual en el ámbito privado.
11 Periódico Euzko Deya, Buenos Aires 30 de agosto de 1940 p. 12.
12 Periódico Euzko Deya, Buenos Aires 10 de septiembre de 1940 p. 3.
13 Periódico Euzko Deya, Buenos Aires 10 de mayo de 1939 p. 8
14 Periódico Euzko Deya, Buenos Aires 30 de julio de 1939 p. 2.
15 BOCANEGRA L. La ayuda argentina a la República española. Un análisis a través del ejemplo marplatense, 1939. En Actas del Congreso Internacional la Guerra Civil Española 1936-1939. Madrid: Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, 2008, p. 5
16 Periódico Euzko Deya, Buenos Aires 20 de septiembre de 1940 p. 3.
17 Periódico Euzko Deya, Buenos Aires 10 de septiembre de 1940 p. 3.
18 Periódico Euzko Deya, Buenos Aires 10 de mayo de 1939 p. 8.
19 Periódico Euzko Deya, Buenos Aires 20 de agosto de 1940 p. 7.
20 Anuario Almanaque Vasco 1941-1942, página 62.
21 Periódico Euzko Deya, Buenos Aires 10 de mayo de 1940 p. 6.
22 BOCANEGRA L. Op cit, p. 2.
23 Periódico Nación Vasca, Buenos Aires agosto de 1938 p. 4.
24 Periódico Euzko Deya, Buenos Aires 20 de junio de 1940 p. 3.
25 Periódico Euzko Deya, Buenos Aires 10 de septiembre de 1940 p. 5.
26 Periódico Euzko Deya, Buenos Aires 20 de diciembre de 1939 p. 4.
27 Periódico Euzko Deya, Buenos Aires 20 de octubre de 1940 p. 9.
28 Periódico Euzko Deya, Buenos Aires 10 de enero de 1940 p. 5.
29 ARESTI ESTEBAN, N. Femenino Masculino. Las relaciones de género en la historia contemporánea del País Vasco, Postgrado Especialista en Estudios Vascos: Ciencias Humanas, Sociales y naturales. Fundación Asmoz, 2010, p. 35

jueves, 24 de mayo de 2012

HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE ARANTZAZU DE LIMA 1612-2012

Kosmopolita

Carlos OLAZÁBAL CASTILLO

De acuerdo con las investigaciones de Francisco Igartua, las que fueron publicadas en el número 189 de Euskonews & Media, la Cofradía de la Virgen de Aránzazu en Lima fue fundada a inicios del siglo XVII, para que después de largos años de actividad, en 1865 se disuelva y sea absorbida por la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima.
La sede de la cofradía y el lugar donde se veneraba la imagen de la Virgen de Aránzazu es la antigua iglesia del convento de San Francisco de Lima, ubicada en el centro histórico, a tres cuadras de la Plaza Mayor. Este convento y su iglesia son una muestra de la arquitectura barroca, son uno de los principales monumentos arquitectónicos de la ciudad y, durante el virreinato abarcó una enorme extensión de terreno, la cual fue recortada con el paso de los años, principalmente para la apertura de nuevas calles.
Es precisamente en esta iglesia que se sigue conservando la imagen de la Virgen de Aránzazu, hoy conocida como la Virgen de la Manzana o la Virgen española.
El pequeño resumen histórico contenido en dos páginas, que es entregado en la misa del día de fiesta y que lleva como título “Santa María de Aránzazu. La Virgen de la Manzana”, se indica que la Cofradía se fundó en el año 1612 “por nobles caballeros que pertenecían a las provincias vascongadas de Guipuscoa” y, de acuerdo a los registros de la iglesia, fue Juan de Urrutia, quien envió dinero a España para que hicieran una réplica de la Virgen.
La imagen llegó a Lima en 1646 y antes de pasar a la Iglesia de San Francisco, estuvo en la Catedral. El 18 de octubre de dicho año, fue trasladada en “triunfal procesión al Convento de San Francisco”, acompañada por una comitiva presidida por el Virrey, Marqués de Mancera, Pedro de Toledo y Leiva.
La imagen es de aproximadamente 1.50 cm de altura. La Virgen se encuentra de pie, con el brazo izquierdo sostiene al Niño Jesús y en la mano derecha tiene una manzana natural. Esta manzana es cambiada por los feligreses, quienes llevan otra para reemplazarla, ya que se considera que tiene poderes curativos y que sirve para unir a las familias.
Su altar se encuentra en uno de los lugares principales del templo. Está ubicado contiguo al altar mayor. En dicho altar, también se encuentran la Virgen de Guadalupe, San Martín de Porras, una pequeña imagen del Niño de Atocha, Santo Toribio de Mogrovejo y algunas reliquias de San Francisco Solano.
En la reja de madera que separa este altar del resto de la iglesia se encuentran varias placas de diversos materiales donde están escritas oraciones a los santos ahí venerados. En la placa referida a la Virgen de Aránzazu, se lee la historia de su aparición y dice que por sostener una manzana, “nos da a entender que María es la nueva Eva que muestra a su hijo la manzana de la unión, la manzana del amor”. Continúa con una oración y se indica que los días 9 de cada mes a las 7.30 de la noche se celebra una misa en su honor.
De acuerdo a la versión oral de algunos feligreses y a la reseña histórica anteriormente mencionada, la Virgen se encontraba en la parte superior del altar y a inicios del año 1995, se la puso en la parte inferior, sobre la mesa donde se celebraban las misas, para así realizar tareas de conservación de los retablos. El párroco narró la historia de la Virgen y a partir de ese momento los feligreses comenzaron con su devoción. Luego de un tiempo cuando se intentó restituirla a su ubicación, se sucedieron algunos inconvenientes que impidieron subirla a la hornacina donde se encontraba originalmente. Esto se tomó como un presagio y como “una clara indicación que (la Virgen) deseaba que la dejaran donde estaba”. Por lo tanto se le dejó en la parte inferior, en una zona más accesible a los fieles. En la hornacina donde originalmente se encontraba la Virgen, ahora podemos apreciar una bandera española.
Poco a poco la feligresía aumentó y se hizo cargo de su cuidado como “Camarera”, la señora Rosana Montiel, devota concurrente a esta iglesia. Algunos fieles opinaron que ahora la feligresía ha disminuido, por que el nuevo párroco prohibió el ingreso de los devotos al altar de la Virgen.
Todos los días 9 de cada mes se realiza una misa en su honor a las 7.30 de la noche, a la que los devotos llevan manzanas para que sean bendecidas por el sacerdote oficiante. En esta ocasión se abre la puerta de la reja del altar y ahí se colocan cestas con las manzanas, las cuales son bendecidas al finalizar la misa y repartidas entre los devotos, quienes forman un par de filas con ese objeto. Además se les hace entrega de una estampa de la Virgen y un rosario. Antes de retirarse, el sacerdote reza la oración impresa en la parte posterior de la estampa que dice:
“Madre, eres luz, consuelo y guía
de quien con piedad te reza;
socorre con gran largueza
a nosotros Madre mía.
Quisiste, Virgen María
en un espino reinar
y a un pobre pastor
tus favores ofreciste.
Madre de pureza,
Aránzazu monte umbroso,
hornacina de mi amor,
pedestal que hizo el señor
a la que es amor hermoso,
te ofrezco con gran ternura
un saludos Madre mía”.
Las manzanas son llevadas a los hogares a fin de que sean repartidas entre los familiares con el fin de propiciar la unión familiar. En el caso de los enfermos deben ingerirla con fe y así se pueden curar de sus dolencias. De acuerdo al testimonio de una feligrés de aproximadamente 60 años, su hija se curó de la gastritis comiendo las manzanas bendecidas, sin embargo aún no se había podido curar de un prolapso.
La Misa de Fiesta
Todos los años, el 9 de setiembre se celebra su día central. Desde el día 6 se realiza un triduo, se reza el rosario y se saca a la Virgen bellamente vestida a una zona cercana al altar mayor, donde se le coloca sobre un anda. Las diversas actividades son organizadas por la Camarera con la colaboración de sus familiares y algunos devotos. Hace unos años pudo contratar una banda de músicos con la que se hizo una pequeña procesión por el atrio de la iglesia, lo cual no se pudo volver a repetir por la falta de medios económicos.
El día 9 por la mañana, se puede observar diversas actividades en el altar de la Virgen. En el presente año del 2007, se ingresaron 6 cajones conteniendo manzanas coloradas (manzanas “delicia”), así como flores y algunas velas. Todo esto, donaciones de los fieles.
La Camarera así como sus colaboradores se encargan de invitar para que “se les acompañe” en la misa de la noche.
A las 7 pm la iglesia se encuentra abarrotada de fieles, sin embargo no todos son devotos de la Virgen, hay muchos que van a la misa dominical. Algunos llevan hasta el altar bolsas conteniendo manzanas, que entregan a la hermana, quien les pregunta si son para compartir. Algunas personas responden afirmativamente, mientras que otras indican que son para ellas. Las bolsas contienen entre 4 y 10 manzanas.
A esta hora también, las manzanas han sido colocadas en bolsas blancas de plástico y en unas pequeñas cestas se ponen el sobre conteniendo la reseña histórica de la Virgen, una estampa con una oración al reverso y un llavero de acrílico con la imagen de la Virgen, todo lo cual es bendecido por un sacerdote antes de iniciar la misa.
Minutos antes de empezar la misa se reparte un cancionero titulado “Misa de Fiesta. Santa María de Aranzazu. 09 de Setiembre del 2007. Basílica de San Francisco de Jesús - Lima”. Contiene 12 canciones que comúnmente se entonan en las diversas misas de la parroquia.
En el momento de la comunión, un grupo de fieles, comienzan a repartir las manzanas por todo el templo así como también los sobres conteniendo la historia. Se aprecia que hay una gran demanda por las manzanas y todos quieren llevarse una de ellas.
Al finalizar la ceremonia, en el que se dan vivas a la Virgen, la camarera, lleva una torta de cumpleaños con su respectiva vela encendida al lugar donde esta la imagen y el coro entona el Feliz Cumpleaños, luego de lo cual se sopla la vela.
A continuación un grupo de damas se acerca a la imagen y entona “Las mañanitas”, canción típica de los cumpleaños. Cabe mencionar que esta forma de celebrar a las vírgenes es común en los diversos templos de Lima.
Al finalizar, los feligreses se van retirando poco a poco y solo quedan los allegados a la Camarera, quienes proceden a trasladar a la imagen hasta su altar, donde se quedará hasta el siguiente año.
La actual devoción a la Virgen de Aránzazu, se manifiesta sin dar mucha importancia a su origen y se tangibiliza con el hecho de que los fieles pueden llevar a su hogar algo milagroso, como es la manzana. Muchos fieles entrevistados, señalaron que justamente iniciaron su devoción cuando vieron el reparto de las manzanas o cuando se enteraron de los poderes que pudiera tener esta fruta bendecida.
Si en su inicio la Cofradía, era una institución circunscrita solo por vascos, hoy se aprecia que los fieles de la Virgen de Aránzazu son pobladores limeños, quienes acuden a sus misas con la fe de obtener un milagro para sus males y aflicciones.

jueves, 17 de mayo de 2012

HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE ARANTZAZU DE LIMA 1612-2012


Jesús RUIZ DE GORDEJUELA URQUIJO

El estudio de la emigración vasca a América, desde el descubrimiento hasta la actualidad, ha ocupado muchas páginas en la historiografía, tanto vasca como nacional. Su importante impronta en el nuevo continente a pesar de no constituir el grupo humano más numeroso ha hecho que los historiadores españoles y americanos atendieran a esta demanda investigadora. Durante el V Congreso mundial de las colectividades vascas recién clausurado el día 9 de noviembre de 2011 en la ciudad de San Sebastián y entre los múltiples actos que se han realizado en este multitudinario encuentro debemos resaltar dos de ellos: El primero, el merecido homenaje que el Gobierno Vasco ha dedicado al antropólogo y pionero de los estudios vascos el Dr. William Douglass y en segundo lugar, la presentación de este libro cuyo autor es el profesor José Manuel Azcona, titular de Historia Contemporánea en la Universidad Rey Juan Carlos. Este investigador ya nos sorprendió en 1992 con la publicación de Los Paraísos posibles. Historia de la emigración vasca a Argentina y Ururguay en el siglo XIX, investigación que junto a la de Douglass y Bilbao Amerikanuak, se convertiría en un referente obligado en esta materia.
Este trabajo, serio y riguroso, acomete desde el análisis y la crítica la producción historiográfica de la emigración vasca y navarra a América a lo largo de los años hasta nuestros días. Desde el crucial año del quinto centenario no se había vuelto a estudiar la bibliografía existente sobre el aporte vasco en América por lo que este trabajo llega en el mejor momento, transcurridos ya veinte años del anterior ejercicio historiográfico. Resulta muy estimulante su propuesta ya en las primeras páginas de este trabajo, al invitarnos a un proceso de debate, de análisis acerca de “lo soñado y acontecido” en el ámbito de la producción historiográfica vasco-americana. El autor extraña un marco teórico único y general con el que desarrollar una precisa metodología que abarcase toda la complejidad del estudio de esta materia. Es por ello que centre parte de su estudio en el necesario análisis metodológico de esta producción. El profesor autor nos alecciona a reflexionar asimismo sobre la acepción del término “emigrante” y lanza la pregunta de que si toda persona que pasó a América, independientemente de su condición o propósito, debe ser considerada como tal, o si ciertas instituciones, tanto civiles como religiosas de ámbito vasconavarro en el continente americano, deben considerarse como vascas, tal y como apuesta la historiografía que se ha venido haciendo en el País Vasco.
A través del apartado siguiente el profesor Azcona centra su atención en el pormenorizado balance historiográfico producido a lo largo del siglo XIX y de la primera mitad del XX, y en donde además, el autor plantea la necesidad de revisar una serie de ítems que a día de hoy se dan por “oficiales”. De este modo, llega a preguntarse si no son vascos los numerosos emigrantes que nunca participaron en asociaciones vascas, o los miles de emigrantes republicanos procedentes del País Vasco que se exiliaron en América. Para el autor de este trabajo, a diferencia de otros investigadores que siguen pensando que se produjo una imagen identitaria única de la colectividad vasca, demuestra cómo existen distintas realidades. Asimismo este investigador reclama atención a la figura del enganchador, minimizada por ciertos autores que minimizan su pérfida influencia, a pesar del sufrimiento ocasionado a miles de emigrantes que abandonaron el País Vasco y Navarra a lo largo del siglo XIX.
Los investigadores Douglass y Bilbao tienen un lugar reservado en este trabajo en el que Azcona reconoce su importante y pionera aportación al conocimiento y desarrollo en el estudio esta materia y al que no escatima halagos a sus admirados maestros, así como nos recuerda la trascendental celebración del V centenario del descubrimiento de América en 1992, fecha que supuso la mayoría de edad del estudio americanista en el País Vasco y Navarra. En los siguientes apartados el autor los dedica a repasar de modo minucioso las producciones realizadas sobre esta materia durante los últimos treinta año y aunque reconoce la buena salud por la que pasa la producción sobre el vascoamericanismo en general, y sobre el exilio vasco en América en particular, advierte de la necesidad de deshacerse de los viejos clichés que malogran muchas investigaciones.
La contribución de los vascos a la formación de las Américas, las tradiciones, estirpes familiares y asociacionismo, así como las últimas producciones en esta materia centran la segunda parte de este libro. Destaca especialmente la atención del autor el hecho de que la mayor parte de la producción historiográfica que se viene realizando en el área de Historia de América de la Universidad del País Vasco en esta materia verse principalmente sobre la presencia religiosa vasconavarra en América, que sin duda puede ser interesante pero desde luego no relevante.
Creo no equivocarme si decimos que el aporte más personal del autor y más estimulante de esta investigación nos lo presenta a modo de conclusión en el último capítulo titulado “Quiénes somos, de dónde venimos, hacia dónde vamos”. En estas páginas el profesor Azcona nos demuestra cómo la corriente oficial defendida por ciertos investigadores, que durante años se han presentado como únicos valedores de la emigración vasca y navarra a América, han dibujado un panorama que no es compartido por este autor.
No podemos más que felicitar al autor por ofrecernos un trabajo ejemplar en su factura y valiente en su análisis y en el que invita a los estudiosos de la emigración vasca y navarra a América a seguir un discurso plural, sincero, abierto, sin sectarismos y que refleje la pluralidad de esta secular emigración a tierras americanas.