Mundos invisibles

November 15th, 2012 Pedro J. Oiarzabal No comments

“Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir”

José Saramago (Cuadernos de Lanzarote, 1997)

Ante el relativo grado de desconocimiento de la sociedad actual—particularmente de las generaciones más jóvenes—sobre el hecho de la emigración vasca, y ante la inevitable desaparición de la última generación histórica de emigrantes y exiliados y de aquellos que en su día retornaron, desde la iniciativa Bizkailab de la Universidad de Deusto nos propusimos realizar un estudio urgente sobre la memoria e historia del país, empezando por el Territorio Histórico de Bizkaia. La finalidad era, y sigue siendo, la de entender y difundir la identidad y cultura de un colectivo, a través del testimonio oral de sus protagonistas—tanto de aquellos que en su día emigraron como de los que regresaron—que hasta cierto punto, a día de hoy, permanece relegado al olvido.

oletaAustraliar-haCelebración del tradicional encuentro anual vasco-australiano en su vigesimocuarto aniversario, Oleta (Bizkaia). Fila superior: Mario Satika, Begoña Barrutia, Koldo Goitia, Maribi San Antonio, José Badiola, Iñaki Etxabe y Anne Etxabe. Fila inferior: Mila Aboitiz, Mila Aberasturi, José Ignacio Etxabe y Angelita Fundazuri (Fotografía de Pedro J. Oiarzabal).

Durante meses, hemos tenido la oportunidad de conocer “mundos invisibles”, hilvanados por memorias de otros tiempos, que se entrelazan con las de miles y miles de vascos que por una razón u otra tuvieron que abandonar Euskal Herria, y que en algunos casos, tras décadas en el extranjero, decidieron regresar a su hogar. ¿Qué es lo que quedaba del hogar? ¿Cómo fueron recibidos a su regreso? ¿Qué fue de aquellos vascos que regresaron tras la larga noche del franquismo, tras las interminables jornadas cortando caña de azúcar en Australia o en la soledad más absoluta pastoreando en las colinas del Oeste Americano? ¿Qué ha sido de su historia, de nuestra historia colectiva, del patrimonio cultural inmaterial que conforman los miles de fotogramas que compone la historia más gráfica de la emigración y del retorno a Euskal Herria?

¿Quién no conoce a algún familiar, lejano o no, o ha oído hablar de un vecino o un amigo que probó fortuna como cesta-puntista en el Oriente o en las Américas; de un exiliado; de un pastor; de un cortador de caña; de un hijo o hija de aquellos que se fueron para no volver más? Amerikanuak, Australianuak, Venezolanos, Argentinos, Uruguayos…vascos y vascas con acentos e historias sin contar que conviven entre nosotros y que comparten culturas, lenguas, vivencias de emigración y experiencias de retorno—unas más felices que otras, no carentes de incomprensiones mutuas, y a veces incluso de rechazo. Conforman mundos que nos transportan a otros tiempos y espacios, mundos invisibles, virtualmente desconocidos, pero reales. Sus historias son indispensables para comprender nuestro pasado y nuestro presente como un pueblo abierto al mundo.

ArrosaAmerikanuak20122-haEncuentro anual de los Amerikanuak, Arrosa (Nafarroa Beherea). De izquierda a derecha Jean Luis Oçafrain, Gratien Oçafrain y Michel Duhalde; emigrantes retornados de Estados Unidos (Fotografía de Pedro J. Oiarzabal).

El estudio nos llevó a recorrer numerosas localidades del país y nos acercó a paisajes del Oeste Vasco-Americano, pudiendo realizar más de 46 horas de grabación a personas cuyas vidas les condujo a más de 13 países en América, Asia y Europa. Hoy en día, la historia de Euskal Herria se enriquecería aun más si cabe incorporando las páginas sueltas escritas por vascos y vascas en lugares tan dispares como North Queensland, Idaho, Nevada, Buenos Aires, Caracas, Montevideo, México D.F., Filipinas, Cuba, Yakarta y un largo etcétera. Añadamos esas páginas al libro de nuestra historia y démoslas a conocer. Apenas hemos empezado a vislumbrar las raíces profundas del fenómeno de la emigración, y sobre todo del retorno, que existen en nuestra sociedad, y de su significado histórico en relación al progreso y al bienestar que a día de hoy disfrutamos, y que es en cierta medida, también gracias a los sacrificios y esfuerzos de aquellos que tuvieron que abandonar su tierra.

El vídeo “Gure Bizitzen Pasarteak: Erbeste, Emigrazio eta Itzulera Bizkaira—Fragmentos de Nuestras Vidas: Exilio, Emigración y Retorno a Bizkaia” muestra una selección de entrevistas realizadas en 2012 a vascos que en su momento fueron refugiados, exiliados, emigrantes y que a día de hoy han regresado al país. Nos relatan con sus propias palabras sus historias de vida, entremezclándose los discursos y testimonios más racionales con los más profundos y emotivos.

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Es ahora más que nunca necesaria la implicación de la sociedad, sus instituciones y agentes sociales, y de modo especial la de la población emigrante, la retornada y sus familiares para que se constituyan en agentes activos y participes en la propia reconstrucción del fenómeno histórico emigratorio vasco. Tal y como dijo, en su día, el Premio Nobel de Literatura José Saramago “hay que recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica, porque se empieza por el olvido y se termina en la indiferencia”.

[Si nació en Bizkaia y por cualquier motivo decidió emigrar a cualquier parte del mundo, y ha regresado a Euskadi, escribanos a bizkaia.retorno@gmail.com Por el contrario si conoce a alguien que emigró y ha regresado hágale llegar este mensaje. Eskerrik asko!]

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Tiempo de promesas

October 6th, 2012 Pedro J. Oiarzabal 8 comments

“Las promesas son olvidadas por los príncipes, nunca por el pueblo”

Giuseppe Mazzini (1805-1872)

Aquellos vascos de la diáspora que han optado por participar con su voto en las sucesivas elecciones al Parlamento de la Comunidad Autónoma de Euskadi lo han hecho de forma muy coincidente en su preferencia política a la de sus conciudadanos residentes en el país. Sin embargo, mientras, por ejemplo, en las elecciones al Parlamento Vasco de 2009 casi un 65% de las personas residentes en Euskadi con derecho al voto lo ejercieron, en la diáspora el porcentaje no llegaba al 16. Lo que es evidente es que todo voto tiene su relevancia, aunque ésta sea muy relativa. En una clara disputa entre el Partido Socialista (PSE-EE PSOE) y Eusko Alkartasuna (EA) por el designio de un asiento parlamentario por la provincia de Araba, el voto de la diáspora otorgó el escaño al PSE-EE PSOE, facilitando la elección de Patxi López como primer Lehendakari no nacionalista vasco sin necesidad de más apoyo que el de sus compañeros de grupo parlamentario y el de los del Partido Popular (PP).

Según el Censo Electoral de Residentes Ausentes en las elecciones al Parlamento de Euskadi del próximo 21 de octubre de 2012 podrán votar 56.640 electores residentes en el extranjero con municipio de inscripción en Euskadi de un total de 1.718.696 electores. Es decir, el voto de la diáspora representa un 3,29% del total del electorado vasco.

Número de electores vascos residentes-ausentes en el extranjero por países con más de 999 electores vascos (Fuente: Instituto Nacional de Estadística, septiembre de 2012).

País de Residencia Nº Electores
FRANCIA

9.979

ARGENTINA

9.740

VENEZUELA

5.378

MÉXICO

5.263

CHILE

3.939

ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA

3.287

REINO UNIDO

3.094

ALEMANIA

1.927

URUGUAY

1.411

SUIZA

1.079

BÉLGICA

1.069

Tal y como muestra la tabla el mayor número de países con más de 999 electores vascos se encuentra en el continente americano, constituyendo un 51,30% del total del electorado vasco en el extranjero. A éste le sigue el electorado residente en países de Europa con un 30,31%.

Según comenta la Oficina del Censo Electoral, del total de vascos residentes-ausentes que viven en el extranjero inscritos en Euskadi que podían solicitar el voto por correo para las próximas elecciones vascas, solamente un 11,15% (6.320) de ellos lo han hecho: 3.000 se encuentran inscritos en municipios de Gipuzkoa; 2.767 en municipios de Bizkaia; y 553 en ayuntamientos de Araba. El mayor número de vascos registrados para votar se encuentran en los siguientes países: Francia (2.310), Argentina (759), Reino Unido (397), Alemania (366), y Estados Unidos (334). Esto significa que el electorado de la diáspora en relación al total del electorado vasco ha disminuido drásticamente hasta un paupérrimo 0,36%! ¿Desidia, hartazgo con la clase política, falta de compromiso político con el autogobierno vasco, despreocupación por Euskadi…o simplemente el desconocimiento de la implantación del voto “rogado”? Sinceramente no me atrevo a aventurar una respuesta sin disponer de más información. Todo indica que la complejidad del nuevo sistema de voto rogado establecido en 2011 (Ley Orgánica 2011, de 28 de enero)—por el que todo residente-ausente tiene que comunicar personalmente y por escrito su voluntad de votar—ha propiciado que la participación de comunidades emigrantes como la asturiana o la andaluza en sus respectivos comicios autonómicos de 2012 haya caído a mínimos históricos. Por ejemplo, en las elecciones al Parlamento Gallego de marzo de 2009, un 28,7% de gallegos residentes en el extranjero votaron. Con la introducción del voto rogado, un mero 5,9% del electorado de la diáspora gallega va a poder ejercer el derecho de voto en las elecciones al Parlamento Gallego del 21 de octubre.

Como explica la Oficina del Censo Electoral los residentes en el extranjero pueden votar depositando personalmente su voto en el consulado o embajada en la que se encuentre inscrito—entre el 17 y el 19 de octubre—o bien remitiendo su voto por correo certificado a las sedes diplomáticas antes del 16 de octubre. Ahora bien, ¿cuántos de los 6.320 ciudadanos vascos que han solicitado el voto ejercerán tal derecho? ¿Cuántos se abstendrán? ¿Cuántos votos serán nulos o irán en blanco?

En la otra cara de la moneda política de nuestro peculiar mundo, los cuatro grandes partidos de la escena política vasca han tenido en cuenta, aunque con diferente intensidad y empatía, a la diáspora en sus respectivos programas electorales de cara a la cita electoral del 21 de octubre. ¿Dónde queda la sociedad vasca más allá de las fronteras de Euskadi para los partidos políticos que concurren a las elecciones al Parlamento Vasco?

hauteskundeak

Bajo el eslogan “#somos+del51% los que nos sentimos Vascos y Españoles” Antonio Basagoiti, candidato del PP a Lehendakari, aboga por la desaparición de las Delegaciones del Gobierno Vasco en el exterior, sojuzgando toda acción exterior del Gobierno Vasco a la red de embajadas y consulados del Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno de España. Desde el “Estamos en lo que hay que estar. Guk, gure bidea” Patxi López, candidato del PSE-EE PSOE a Lehendakari, promete en su Programa Electoral promover “la Ley del Estatuto de los Vascos en el Exterior, como herramienta que establezca un reconocimiento ordenado de los derechos de la ciudadanía vasca en el mundo y fortalezca su relación con Euskadi. La Ley deberá recoger también una serie de medidas que faciliten el retorno, el acceso a programas educativos, a la asistencia social, a programas sanitarios o de vivienda”. Ambos partidos de ámbito estatal tienen una amplia representación institucional en el extranjero: PP en el Exterior y PSOE en el Mundo.

La coalición Euskal Herria-Bildu (EH-Bildu), formada por la izquierda abertzale y los partidos Aralar, Alernatiba y EA (con presencia institucional en Argentina), se presenta bajo el lema “Soluzioak zure esku. Es tu momento”. En el apartado de Relaciones Exteriores del Programa Electoral marcan entre sus objetivos fundamentales “estrechar los vínculos con la Diáspora Vasca y los países en los que se integra…” Proponen, entre otras iniciativas, elaborar un “Plan Integral de Juventud de la Diáspora”, un “Plan de Fomento de la participación de la mujer en los centros vascos”, y la creación de un “Centro de Estudios sobre la Migración Vasca”. EH-Bildu ha incluso elaborado un video-mensaje de Laura Mintegi, candidata a Lehendakari, dirigido a la diáspora.

Eusko Alderdi Jeltzailea-Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV) cuenta con la mayor presencia institucional en el extranjero de todos los partidos políticos del ámbito vasco a través de sus históricas Juntas Extraterritoriales de Argentina, Chile, México y Venezuela. Bajo el eslogan “Euskadi Berpiztu. Nuestro Compromiso con Euskadi. Aurrera” el candidato a Lehendakari, Iñigo Urkullu defiende en su Programa Electoral “Compromiso Euskadi” la creación de la red “Global Basque Network” que integre a agentes empresariales en el exterior, las oficinas permanentes y delegaciones del Gobierno Vasco y el mundo asociativo de la diáspora. A su vez se compromete, también, a “reforzar los lazos con la diáspora vasca” con 6 iniciativas: “apoyar a las colectividades y Centros Vascos en el exterior” (por ejemplo, aboga por establecer programas para la formación de las personas jóvenes asociadas a los centros vascos y continuar la recuperación de la memoria histórica de la diáspora); “divulgar la realidad vasca actual en los centros vascos”; promocionar “intercambios juveniles con la diáspora” (por ejemplo, pretende desarrollar un programa de captación de talentos y de promoción de prácticas en empresas vascas entre los jóvenes de los centros vascos repartidos por el mundo); “potenciar las relaciones con las personas vascas en el mundo” a través de la creación de un portal de comunicación en Internet que sirva de relación a todas las personas de origen vasco dispersas por el mundo; “extender la red de centros vascos”; y, finalmente, “desarrollar, con la asistencia, propuesta y colaboración de las colectividades de la diáspora vasca, la política de cooperación y apoyo a los centros, federaciones y a los ciudadanos vascos en el exterior”.

Las elecciones al Parlamento Vasco del 21 de octubre se van a producir en el contexto del fin de la actividad armada de ETA, de la participación de todas las expresiones ideológicas, y de una brutal crisis socio-económica, resultado de un empobrecimiento ético de ciertos sectores de la elite política y financiera. La inclusión de la diáspora vasca en los programas electorales de los principales partidos políticos da cierta normalidad a las relaciones que han de existir entre un país y aquellos de sus ciudadanos que residen en el extranjero. El voto de la diáspora, cuantitativamente hablando, y más aun tras la implantación del voto rogado, no es decisivo en la elección de uno u otro candidato. Quizás por esto, por la falta de un interés partidista en búsqueda de réditos electorales, la voz de la diáspora debe ser más que nunca escuchada y los derechos de los ciudadanos vascos que la conforman protegidos. También ellos, aunque no residan en este momento entre nosotros, son parte de la sociedad vasca—de una sociedad vasca transnacional, abierta y plural. Hoy es tiempo de promesas…

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#EuskalWest2012

September 6th, 2012 Pedro J. Oiarzabal No comments

I woke up as the sun was reddening; and that was the one distinct time in my life, the strangest moment of all, when I didn’t know who I was—I was far away from home…”

Jack Kerouac (“On the Road”, Part 1, Chapter 3, 1957)

Nevada

One summer evening at dusk (Las Vegas, Nevada).

Upon arriving in Reno, Nevada, the memories I thought were gone for good came back quickly…the silhouettes of the mountains, the city lights, the fragrant smell of the sagebrush, and the name of the streets revealed themselves like invisible ink on a white canvas. Time did not temper the sentiments, and past stories did not diminish in size. It is always good to come back, even if it is impossible to return to the point where I left off.

Ainara Puerta, my colleague, and I embarked on a month-and-a-half-long field trip to conduct oral history interviews with Basque emigrants across the American West as part of a larger project called BizkaiLab, which is the result of an agreement between the Provincial Council of Bizkaia and the University of Deusto. The Center for Basque Studies in Reno became our base camp.

CBS

The Center for Basque Studies at the University of Nevada, Reno.

The aim of the project was (and still is) to preserve the rich migrant past of the Basque people for future generations by gathering information from the people who actually migrated and from those who had returned. Their stories travel landscapes of near and distant memories, between then and now, between an old home and a new home, and are invaluable for understanding our past and our present as a common people dispersed throughout the world.

Elko2

The Star Hotel, Basque boardinghouse established in 1910 in Elko, Nevada.

Understanding the relevance of preserving the life histories of the oldest members of the different Basque communities in America, the North American Basque Organizations, the Center for Basque Studies, the Basque Museum and Cultural Center, and the University of Deusto came together to organize, in a very short period of time, an oral history workshop to train community members in the interviewing process. This, we believe, is a way forward to empower the communities to regain ownership of their local histories as told by those who lived through the migration and resettlement processes.

Workshop

The Oral History Workshop on Basque immigrants in the U.S. took place at the Basque Museum and Cultural Center (Boise, Idaho). Participants from left to right, Patty A. Miller, Teresa Yragui, Grace Mainvil, Gloria Lejardi, Gina Gridley, Goisalde Jausoro, David Lachiondo, and Izaskun Kortazar.

NABO

The North American Basque Organizations Board of Directors. From left to right: Marisa Espinal (Secretary), Valerie (Etcharren) Arrechea (President), Mary Gaztambide (Vice-president), and Grace Mainvil (Treasurer).

Similarly, the road led us to the Basque Cultural Center where we met the members of the Basque Educational Organization; great friends. Their constant work has turned into successful cultural projects in the San Francisco Bay Area, including the book, “Gardeners of Identity”, which I was honored to author.

SF

The Board of Directors of the Basque Educational Organization at the Basque Cultural Center (South San Francisco, California). From left to right, standing: Ainara Puerta, Marisa Espinal, Aña Iriartborde, Yvonne Hauscarriague, Esther Bidaurreta, Nicole Sorhondo, and Pedro J. Oiarzabal. From left to right, kneeling down: Franxoa Bidaurreta, Mari-José Durquet (guest), and Philippe Acheritogaray. (Photograph courtesy of Philippe Acheritogaray)

By the time our trip was coming to an end we had driven over 4,000 miles (approximately 6.600 kilometers) through the states of California, Idaho, and Nevada in less than thirty days. We gathered over 21 hours of interviews with Basques from Boise, Elko, Henderson, Las Vegas, Reno, and Winnemucca. We conducted ethnographic work in the Basque festivals of Boise, Elko, Reno, and Gardnerville; took hundreds of photographs; attended community meetings; and met with several Basque associations and individuals.

on the road

On the road, Highway 50, “The Loneliest Road in America.”

Since the last time I was in the country many dear friends—some of whom had been key players in their Basque-American communities for decades—had sadly passed away. And yet, I found some comfort when witnessing a new generation of Basques, born in the United States, coming forward to maintain and promote our common heritage. This, in turn, will revitalize the Basque life and social fabric of their communities and institutions.

Boise

Oinkari Basque Dancers at the San Inazio Festival (Boise, Idaho).

Reno

Zazpiak Bat Reno Basque Club dancers preparing for the Basque festival in Elko, Nevada.

Throughout our road trip, we also perceived how some rural towns—once lively hubs filled with Basque social activities—now painfully languished, while others were certainly flourishing. It is a mixed sensation, a bitter-sweet feeling that comes to mind when I reflect back on the “health” of our Basque America. Are we writing the last chapters of the Basque culture book in the U.S.? I do not believe so or, at least, I do not want to believe it. I am not sure whether the answer to this question is based on evidence or just wishful thinking. Like many other things in life only time will tell.

Winnemucca

The Winnemucca Hotel, one of the oldest Basque boardinghouses in the American West, established in 1863 (Winnemucca, Nevada).

Elko1

The handball court in Elko, Nevada. A commemorative plaque for the mural reads as follows: “Ama, aita, euzkaldunak, inoiz ez dugu ahaztuko’…mother, father, Basques everywhere, we shall not forget! Our roots run deep.

Thank you all for your love, hospitality and support. Special thanks to those who opened their homes and lives by sharing their memories, some filled with hardships and struggles as well as with hopes and dreams. Indeed, our Basque roots run deep in the American West, and we barely scratched the surface.

Eskerrik asko eta ikusi arte…

On a personal note, “Basque Identity 2.0finally met “A Basque in Boise.”

Henar_Pedro

With Henar Chico in the “City of Trees.” (Photograph courtesy of Henar Chico)

[Except where otherwise noted, all photographs by Pedro J. Oiarzabal]

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The Flag

August 4th, 2012 Pedro J. Oiarzabal 3 comments

Johnson County, Wyoming - encompassing the rolling plains of the Old West and the towering peaks of the Bighorn Mountains. It’s a land rich in both history and scenery. A place of sheep herders and cattle barons, renegades and rustlers. Where Butch Cassidy and the Sundance Kid holed up after their outlaw exploits. Where miners consumed with gold rush fever passed through on the Bozeman Trail. Where some of the most famous Indian battles in American history occurred. And where the Johnson County Cattle War, a rangeland dispute which historians often deem one of the most notorious events in our history, left its mark here in the late 1880s…and that Owen Wister wrote about in his epic American novel, The Virginian.”

(Johnson County, 2012)

Within this grand introduction to the singular history of the Johnson County in the State of Wyoming, surrounded by wild beauty and its frontier origins, lie the story of the Espondas from Baigorri; the Harriets, the Etchemendys, the Urrizagas, and the Caminos from Arnegi; the Iberlins from Banca; the Ansolabeheres, the Iriberrys, and many others. All these Basque pioneers came from the tiny province of Nafarroa Beherea (approximately 511 square mile), in the Department of the Atlantic Pyrenees in France, and with a current population of 28,000 people. On the other hand, Johnson County, established in 1879, and its main city Buffalo, has a population of over 8,500 people on an area of 4,175 square mile.

The history of the Basque presence in the Johnson County begins with the arrival of Jean Esponda in 1902 as reported by Dollie Iberlin and David Romtvedt in their book “Buffalotarrak”. Most Buffalo Basques originated in the village of Baigorri, because Jean Esponda, a successful immigrant from Baigorri, settled in that area of Wyoming. Esponda immigrated into California in 1886 and then moved to Wyoming in 1902, where he set up a thriving sheepherding operation, claiming many Basques from his own natal village and neighboring villages for nearly two decades. Esponda became known as the “King of the Basques”. He passed away in 1936. By the end of the 1960s, Basque sheepmen owned over 250,000 acres (approximately 390 square mile) of Johnson County land, which was about 76% of the land of the entire province of Nafarroa Beherea. According to the United States Census, in 2000 there were only 869 Basque people in Wyoming, being the smallest, but nonetheless vibrant, Basque community in the American West.

basq04111Basque group photograph at St. John the Baptist Catholic Church, in Buffalo, Wyoming, in the late 1960s. (Photograph courtesy of the Center for Basque Studies Library, University of Nevada, Reno)

110 years have passed since Jean Esponda set foot in Wyoming, and much of the Basque heritage is still flourishing. It has become part of the social and cultural fabric of Wyoming. In this regard, Johnson County designed a flag to commemorate the State Fair’s 100th anniversary, which depicts the Ikurriña or Basque flag (originally designed in 1894 in Bilbao, Bizkaia) with the county’s seal in the center, as a way to honor the county’s Basque origins. The Johnson County’s “Basque” flag is the first official Basque flag outside the Basque Country, and the first in the nation. Its symbolism will definitely help to preserve and assure the continuity of the Basque history in the State of Wyoming. It will be publicly displayed, for the first time, at the State Fair that is going to be held on August 11-18 in Douglass.

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jo_co_flag The Johnson County, Wyoming “Basque” flag

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En nuestro propio mundo

June 29th, 2012 Pedro J. Oiarzabal 1 comment

“Chile es el país más vasco entre los de América”.

Gabriela Mistral (“Tala”, 1938)

De esta manera tan rotunda, Gabriela Mistral (bautizada con el nombre de Lucila Godoy Alcayaga) describía Chile en el contexto de la tragedia fratricida que estaba asolando su tierra ancestral y la pasividad cómplice del mundo occidental:

“Es mi mayor asombro, podría decir también que mi más aguda vergüenza, ver a mi América Española cruzada de brazos delante de la tragedia de los niños vascos. En la anchura física y en la generosidad natural de nuestro Continente, había lugar de sobra para haberlos recibido a todos, evitándoles los países de lengua imposible, los climas agrios y las razas extrañas. El océano esta vez no ha servido para nuestra caridad, y nuestras playas, acogedoras de las más dudosas emigraciones, no han tenido un desembarcadero para los pies de los niños errantes de la desgraciada Vasconia. Los vascos y medio vascos de la América hemos aceptado el aventamiento de esas criaturas de nuestra sangre y hemos leído, sin que el corazón se nos arrebate, los relatos desgarrantes del regateo que hacían algunos países para recibir los barcos de fugitivos o de huérfanos. Es la primera vez en mi vida en que yo no entiendo a mi raza y en que su actitud moral. Me deja en un verdadero estupor.”

Las palabras de Mistral, “una mestiza de vasco” tal y como se definió en su día, dieron fruto en época de Pedro Aguirre Cerda, Presidente de la República de Chile (1938-1941), también de origen vasco. Aguirre Cerda, comprometido con la causa republicana española, nombró a Pablo Neruda Cónsul Especial de Chile para la Emigración Española convirtiéndose en el enlace oficial con el Gobierno de la Republica de España y el Gobierno Vasco en Paris. Tras un mes de singladura por el Atlántico y el Pacífico el 3 de septiembre de 1939 el carguero Winnipeg arribó al puerto de Valparaíso desde una lejana Francia con cerca de 2.200 refugiados de la Guerra Civil Española, entre ellos un significante número de vascos. Trascurridas cuatro décadas, Neruda recordaba aquellos días en “Para nacer he nacido” (1978) de la siguiente manera:

“Ante mi vista, bajo mi dirección, el navío debía llenarse con dos mil hombres y mujeres. Venían de campos de concentración, de inhóspitas regiones del desierto. Venían de la angustia, de la derrota y este barco debía llenarse con ellos para traerlos a las costas de Chile, a mi propio mundo que los acogía. Eran los combatientes españoles que cruzaron la frontera de Francia hacia un exilio que dura más de 30 años”.

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Imagen del Presidente Aguirre Cerda desplegada por los refugiados del Winnipeg a su llegada al puerto de Valparaíso. Fotografía: BBC Mundo.

Otros vascos de otras migraciones se encontraban desde tiempo atrás asentados en diversas localidades del país. En 1915, parte de la comunidad vasca de Valparaíso se organizaba entorno al Centro Vasco Chileno de Socorros Mutuos, embrión de lo que más tarde sería Eusko Etxea-Casa Vasca, creada en 1943 tras la visita al país del Lehendakari José Antonio de Aguirre en 1942. La visita se enmarcaba en una gira que le llevó a recorrer diez países americanos. No alejada de conflictos internos, la asociación se vio abocada a desaparecer, y no es hasta 1999 que un grupo de personas retoma el nombre de la histórica casa vasca.

Tres años antes de la conformación del Centro Vasco de Valparaíso, Santiago de Chile era testigo de la constitución de su primer Centro Vasco, hermanándose en la distancia con las ciudades de Montevideo (Uruguay) y de Rosario (Argentina), las cuales vieron durante el mismo año surgir entre sus comunidades de emigrantes vascos la Sociedad de Confraternidad Vasca “Euskal Erria” y el Centro Zazpirak-Bat, respectivamente.

El paso del tiempo, los relevos generacionales, y los acontecimientos políticos y socio-económicos en Europa—la Guerra Civil, el exilio, el Gobierno Vasco en el exilio, la postguerra, y la Segunda Guerra Mundial—tendrán consecuencias directas en las numerosas colectividades vascas de América y particularmente en sus asociaciones, verdaderos faros en los rompeolas americanos de la emigración y el exilio vasco durante décadas. Dentro del devenir del propio Centro Vasco de Santiago de Chile en 1931 se crea Euzko Gastedija (Juventud Vasca) con un compromiso político claro en relación al emergente movimiento nacionalista vasco de Euskadi.

No es de extrañar que ante el aporte ideológico de los recién llegados y coincidiendo con la visita del Lehendakari Aguirre a Santiago de Chile, ambas instituciones, Euzko Gastedija y el propio Centro Vasco, asuman su unificación, convirtiéndose posteriormente en la institución que hoy conocemos como Euzko Etxea, no haciendo discriminación en el origen de los vascos, ya fueran de un lado o del otro de los Pirineos, a la vez que establecían una nueva sede social en la actual Avenida Benjamín Vicuña Mackenna. Su construcción se inició en 1957.

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Euzko Etxea de Santiago de Chile, 1960. (Fotografía cortesía de Pedro Oyanguren).

El pasado 15 de marzo Euzko Etxea celebró su primer centenario de vida. Durante el acto conmemorativo el Presidente de Euzko Etxea, José María Narvarte atestiguaba con sus palabras esa necesidad inherente al emigrante o exiliado de recrear un propio mundo vasco, situado entre el país de origen y el país de acogida, donde comenzar de nuevo, con la esperanza de que el esfuerzo realizado durante tanto tiempo tenga continuación:

“El vasco que abandona su pueblo, por distintos motivos y en distintos períodos de la historia, vive dos vidas: una soñando el anhelado retorno y otra, luchando día a día abriéndose un espacio vital, el de la subsistencia en otra tierra, en otro idioma, entre otras gentes. Y desde siempre, en ese diario vivir, le urge la necesidad de buscar un lugar de encuentro con los suyos, emulando instituciones, conservando sus tradiciones y su lengua… Nuestra casa cumple 100 años… Recordamos a los que ya no están y que hicieron posible su creación y su desarrollo y recibimos con los brazos abiertos a sus nuevos integrantes, savia nueva que hará posible perpetuar el sueño”.

Zorionak Euzko Etxea!!

Mi agradecimiento a Pedro Oyanguren y a Palmira Oyanguren por su inestimable ayuda.

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“Vengo del desierto y vi a mi abuelo sembrar en el desierto… Siembra en una tierra árida y luego espera. Si cae la lluvia, recolecta… Un día, usted marcha sobre una tierra completamente quemada, luego llueve y lo que sigue, usted se pregunta cómo ha podido producirse: tienes flores, verdor…porque los granos ya estaban ahí… ¡Hay que sembrar! ¡Incluso en el desierto, hay que sembrar! …Siembro y si mañana llueve, está bien, y si no, al menos los granos están ahí, porque ¿qué va a pasar si no siembro? ¿Sobre qué caerá la lluvia? ¿Qué es lo que va a crecer, piedras? Es la actitud que adopto: sembrar en el desierto”.

(Moncef Marzouki, Mayo 2010)

No es difícil imaginar a aquellos pioneros de la cultura y de la política vasca, surgidos de las comunidades de emigrantes y exiliados de finales del siglo XIX a lo largo del continente americano, aunando esfuerzos con grandes dosis de sacrificio y sorteando todo tipo de obstáculos con el objetivo de lograr que las semillas que en su día plantaron pudieran germinar y florecer en tierra extraña, por muy árida y hostil que fuera. En sí se convirtieron en verdaderos “sembradores de cultura”—como le gusta recordar a Mikel Ezkerro.

Este año se celebra tanto el centenario de la Sociedad de Confraternidad Vasca “Euskal Erria” de Montevideo (Uruguay) como el del Centro Zazpirak-Bat de Rosario (Argentina), ambas fundadas en un intervalo de dos meses. Aun estando ubicadas en ciudades separadas por más de 700 kilómetros, con el transcurso del tiempo fueron entrelazadas por oleadas de emigrantes provenientes de muy diversos lugares de Europa entre los que se encontraban vascos de ambas vertientes de los Pirineos. A pesar de la emancipación de las colonias americanas, la emigración vasca continúo hacia América, eligiendo destinos como Chile y el Río de la Plata—hoy en día Argentina y Uruguay. Se estima que entre la década de 1830 y principios del siglo XX decenas de miles de vascos emigraron legalmente al Nuevo Mundo. Durante el siglo XIX, los territorios vascos estuvieron plagados de crecientes dificultades socio-económicas al igual que de una sobrecogedora inestabilidad política, en forma de revoluciones y guerras que empujaron a muchos de sus ciudadanos a emigrar, tanto para mejorar su calidad de vida como simplemente para salvarla. Bien es cierto que el siglo XX no fue más amable para los vascos que las anteriores eras. La Guerra Civil Española y las dos guerras mundiales forzaron a miles y miles de vascos al exilio, a los que se sumaron aquellos otros de carácter económico como consecuencia de la postguerra.

A lo largo de estos 100 años la transmisión de la identidad vasca dentro de las propias colectividades ya sea en Argentina o en Uruguay ha sido altamente exitosa, y suficientemente abierta y atractiva propiciando la incorporación de personas que se han educado en otros marcos culturales y de identidad. Como escribí en su momento “la identidad vasca, al igual que otras muchas identidades en el mundo actual es, ante todo, una identidad permeable, elástica, múltiple, que se negocia, renegocia, construye y reconstruye constantemente en los diversos contextos temporales y espaciales en los que se desenvuelve, y en los que conviven diversidad de referentes y repertorios identitarios, abiertos, y ajerárquicos”. Por todo ello no es de extrañar, por ejemplo, que la Cámara Nacional de Representantes de Uruguay haya homenajeado a los fundadores de Euskal Erria, y por ende a la colectividad vasca de la capital, por su contribución al desarrollo del país o que el Gobierno Provincial de Santa Fe y la Municipalidad de Rosario hayan declarado de interés público todos los actos que lleve a cabo el Zazpirak-Bat como conmemoración de su centenario.

eErriaMendeurrenSeilu-haSello conmemorativo del centenario de la Confraternidad Vasca de Euskal Erria. Imagen: Dirección Nacional de Correos de Uruguay (25 de mayo de 2012).

El trabajo abnegado de un número determinado de personas a lo largo y ancho de nuestras diásporas vascas, a la vez que un ejemplo a imitar, es aun más valioso en un contexto de casi nula emigración, de envejecimiento de la población del exterior, y en muchos casos de una falta de relevo generacional que pueda reactualizar imaginativamente la herencia cultural y a la vez fortalecer el entramado institucional existente. Aquellos vascos de Rosario y Montevideo, y de tantos otros lugares, quizás jamás pensaron que las semillas que plantaron en su día les sobrevivieran, florecieran como lo han hecho, y pudieran auto-perpetuarse generación tras generación hasta llegar a día de hoy. Sin ninguna duda también se encontraron con numerosos problemas pero decidieron continuar hacia adelante.

¡Hay que sembrar! ¡Incluso en el desierto, hay que sembrar!”

Zorionak Euskal Herria eta Zazpirak-Bat!!

¿Conoces a algún “sembrador” de cultura vasca en tu colectividad, en tu país? ¿Te gustaría compartir su historia?

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True or false…Sodom and Gomorrah, the Trojan War, and the Basclenses

“Time and memory are true artists; they remould reality nearer to the heart’s desire”

(John Dewey, Reconstruction in Philosophy, 1950)

When does history become legend and myth? What is real and factual and what is imagined and fictional in History? If History as the discipline to analyze the past means time—chronological and historical time—and memory is essentially the mechanism to remember or not-forget it, then what role do written and oral memory play in our understanding of history?

What happens when the transfer of our knowledge and collective memory get lost and buried in the mists of time, waiting to be awaked? How can we make sense of our history when some of the oldest vestiges of our common past are considered unreliable and non-scientific sources by Western academic standards?

With the development of History as a modern academic discipline during the 19th century in Western Europe, it was generally agreed that the events and stories narrated, for instance, in the Bible, in the Ancient Greek literature, and in many of the Medieval chronicles never had happened. These are, for example, the stories of the biblical “cities of the plain,” which included Sodom and Gomorrah, the Homeric’s city of Troy in Ancient Greece, and Monmouth’s story about the population of Ireland by the “Basclenses”—the ancient Basques, according to author Julio César Santoyo. That is to say, Sodom and Gomorrah, Troy and its famous Trojan War and the romantic story between Paris and Helen had never existed, and obviously Ireland’s current inhabitants had nothing to do with the Basclenses, whoever they might be. These historical sources were defined as literary, epic, and mythical manuscripts that described supposedly factual events that had taken place several hundred years before recording them. Consequently, these documents and other many similar ones were thought to be untruthful and unreliable sources of history.

However, some historians and archaeologists believed that there might be some truth to these myths and legends, though they did not faithfully represent actual events. There was also some degree of attraction of finding something it was thought to be lost forever or discovering some scientific evidence that could question some historical unadulterated truth it was thought to be unchallengeable. In this regard, in the 1870s Heinrich Schliemann, following Homer’s geographical descriptions, discovered some ruins that were identified with Homer’s Troy (2,500 BC) in the northwest of Anatolia (Turkey). The mythological city where a war took place between the Trojans and the Achaeans as described in Homer’s Iliad and Odyssey (900-800 BC) had actually existed.

The Hebrew Bible (200 BC) mentions how Yahweh punished and destroyed by fire and brimstone the cities of Sodom and Gomorrah for their unrepentant sins. In the 1960s, the Early Bronze Age (3,200-1,950 BC) sites Bab edh-Dhra and Numeira, located nearby the Dead Sea in Jordan, were identified as the possible places for Sodom and Gomorrah, respectively. Although there is no scientific consensus on the cities’ real location, most historians do not question their existence. According to geologists their destruction could have been most likely caused by an earthquake as the settlements were suddenly abandoned.

The History of the Kings of Britain (ca 1136) is a compilation of various earlier books, being the oldest from the 6th century, and which were expanded by Geoffrey of Monmouth. It recounts the history of Britain from its foundation by Trojan War exile Brutus, and it includes a detailed chronology of legendary kings of Britain. In the Chapter XII of the Book III, Monmouth recounts the story between the King Gurguit Barbtruc and Partholoim (or Partholón) and his people settlement (2,000 BC) in today´s Ireland:

“When Gurguit Barbtruc was returning home via the Orkney Islands after his victory, he came upon thirty ships full of men and women. Gurguit asked what they were doing there. Their leader, whose name was Partholoim, went up to Gurguit, did obeisance to him and asked for his pardon and peace. Partholoim then described how he had been expelled from certain regions in Spain and how he was now cruising in those waters in search of a land where he might settle. When Gurguit Barbtruc learned that these men came from Spain and were called Basclenses, and when he understood just what they wanted of him, he ordered his representatives to go with them to the island of Ireland, which at that time was a completely uninhabited desert. He granted the island to them. They have increased and multiplied there and they still hold the island today.”

Could the Basclenses be identified with today’s Basques? Do the Irish and the Basque share a common origin? Despite the fact that the historicity of many of the events described in historical sources including The History of the Kings of Britain are still subject to heated debate, the passage of time has also given scientists the opportunity to develop new tools to unearth the past.

Genographic Project_Basque MapThe Genographic Project Basque Map: “Basque genetic uniqueness predates the arrival of agriculture in the Iberian Peninsula some 7,000 years ago” (Map source: The Genographic Project, National Geography, March 2012)

Here, for instance, is The Genographic Project, which was launched in 2005. The project aims at carrying out research on Y-chromosomes and mitochondrial DNA with the goal of tracing genes to reconstruct past human mobility in order to understand how our ancestors populated the planet. Back in 2010, Brendan Loftus’ research team have sequenced the first entire genome of an Irish person. By comparing common similarities between the Irish and the Basques, the genetic evidence shows that The Irish and Basques share by far the highest incidence of the [Y-DNA] R1b gene in Europe, which has a frequency of over 90% in Basque country and almost 100% along parts of Ireland’s western seaboard.” In other words, “both, the Irish and the British are Basques.” According to scientist Stephen Oppenheimer, the ancestors of current Basques had settled in this part of northwestern Europe at the end of the last Ice Age (15,000-7,500 BC) by just walking at the time when the sea levels were low. Evidence also suggests that there is a genetic continuity between contemporary Basques and the population that lived in the same region at least for the last 8,000 years.

Could these findings corroborate Monmouth’s story about the Basclenses migrating from Iberia to ancient Ireland? What do you think?

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Etxea

April 8th, 2012 Pedro J. Oiarzabal 6 comments

En memoria de Gonzalo Melendo Quesada e Iñaki Beti

“Geográficamente, el hogar es determinado lugar de la superficie terrestre. El lugar en que me encuentro es mi “morada”; el lugar donde pienso permanecer es mi “residencia”; el lugar de donde provengo y quiero ir es mi “hogar”. Pero no es sólo el lugar mi casa, mi habitación, mi jardín, mi ciudad. Sino todo lo que representa”

(Alfred Schutz, La Vuelta al Hogar, 1974)

Todo proceso migratorio conlleva una “ganancia” pero también una “pérdida” que afectan a la propia identidad del emigrante tanto en su capacidad de adaptación al nuevo país de acogida como en su capacidad por sobrellevar la separación tanto de los familiares y amigos como de la cultura, lengua y país. ¿Qué representa el hogar tanto para los cientos de miles de emigrantes y exiliados vascos, como para aquellos que retornaron o aquellos otros que permanecieron en el país?

No es de extrañar los intentos por parte de emigrantes, exiliados y sus descendientes por querer construir un nuevo espacio donde recrear un nuevo hogar, ya sea temporal o permanente, en el que revivir lo dejado atrás y lo heredado de generación en generación. Un espacio que articula el pasado y el presente, y que se encuentra a caballo entre el país de sus antepasados y el país donde han crecido sus hijos e hijas. En sí este nuevo hogar aúna ambos mundos temporales entrelazando emocionalmente la casa abandonada por el padre y la creada para los hijos. Hogares que se multiplican en cada una de las vivencias de aquellos vascos que salieron de Euskal Herria en búsqueda de un mayor grado de felicidad, libertad o de un deseo de prosperar, formando nuevas geografías emocionales que a día de hoy vertebran las diferentes diásporas vascas.

De esta manera, no es ninguna casualidad encontrarse múltiples referencias al hogar, a la casa o etxea, a la familia, o a la amistad en las propias denominaciones de muchas asociaciones vascas del exterior como por ejemplo Hogar Vasco (Madrid), Danak Anaiak (Todos Hermanos), Euskal Anaitasuna (Fraternidad Vasca), Gure Etxe Maitea (Nuestra Amada Casa), Gure Etxea (Nuestro Hogar; General Belgrano, Buenos Aires), Euzko (Eusko) Etxea (La Casa Vasca; Santiago de Chile), Gure Eusko Tokia (Nuestro Sitio Vasco), Etxe Alai (Hogar Feliz), Txoko Alai (Rincón Feliz; Miami), Eusko Aterpea (El Refugio Vasco), Gure Baserria (Nuestro Caserío); Lagun Onak (Buenos Amigos; Las Vegas), Gure Txoko (Nuestro Rincón; Sídney), Euskal Lagunak (Amigos Vascos), o Txoko Lagunartea (El Rincón del Grupo de Amigos).

DSC05268“Gure Euskal Etxea”. Basque Cultural Center, San Francisco (Fotografía: Pedro J. Oiarzabal).

Y el transcurso del tiempo hace que el sentimiento de pertenencia con respecto al país de adopción pueda extenderse y arraigarse entre aquellos emigrantes que optaron por no marcar en el calendario una fecha definitiva de regreso. Una permanencia que da lugar a diversas formas de sentirse y de entender una identidad entre dos culturas y dos hogares siempre cambiantes, y que a la vez se hacen cercanos y lejanos, y que a la vez son conocidos y extraños. Este es el caso de Gonzalo Melendo, andaluz de Córdoba y vasco de adopción. Fue fundador de la Casa Andaluza de Sestao (1984) y su presidente durante 23 años. Falleció el pasado mes de febrero en Madrid a la edad de 75 años. Su última voluntad fue la de ser enterrado en Sestao, en la tierra en la que vivió felizmente durante décadas.

¿Y cuál fue el hogar para aquellos vascos que regresaron a Euskal Herria?

Por ejemplo, según cuenta Koldo San Sebastián, José Hipólito Amias Foruria, nacido en Ispaster (Bizkaia) en 1876, emigró con la edad de 20 años a Estados Unidos, donde fue pastor en el Condado de Malheur del Estado de Oregón. Tras años de estancia en América decidió regresar. En Ispaster construyó un nuevo hogar, una casa solariega a la que llamó “Oregon”. En  la misma localidad de la comarca de Lea Artibai se alza una casa que lleva por nombre “Nevada”, gemela a la de la familia Amias. En la actualidad, en el Condado de Washoe del Estado de Nevada hay una pequeña carretera que lleva por nombre “Ispaster”…a su lado las calles “Navarra”, “Lesaka”, “Pyrenees”, “Euskera”…nos recuerdan la presencia de aquellos vascos que dejaron de transitar esas tierras tiempo atrás, poniendo fin, quizás, a su aventura en América.

Y para vosotros ¿qué es el hogar? ¿Dónde se encuentra vuestro hogar?

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No place for children

March 5th, 2012 Pedro J. Oiarzabal 2 comments

“A child associated with an armed force or armed group refers to any person below 18 years of age who is, or who has been, recruited or used by an armed force or armed group in any capacity, including but not limited to children, boys and girls, used as fighters, cooks, porters, spies or for sexual purposes. It does not only refer to a child who is taking, or has taken, a direct part in hostilities.”

(Paris Principles and guidelines on children associated with armed forces or armed groups, United Nations, 2007)

The Declaration of the Rights of the Child was adopted by United Nations General Assembly on December 10, 1959. This international norm was followed, three decades later, by the Convention on the Rights of the Child (November 20, 1989)—the first legally binding instrument “to incorporate the full range of human rights—civil, cultural, economic, political and social rights”—and by the Optional Protocol on the Involvement of Children in Armed Conflict (May 25, 2000). This protocol “establishes 18 as the minimum age for compulsory recruitment and requires States to do everything they can to prevent individuals under the age of 18 from taking a direct part in hostilities.” It entered into force on February 12, 2002, marking the International Day against the Use of Child Soldiers. Since then, more than 140 countries have ratified the protocol.

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As of February 2012, 27 United Nation Member States have not signed or ratified the Optional Protocol, while another 22 have signed but not ratified it. According to the Heidelberg Institute for International Conflict Research 2011 has been the most violent year since World War II, with twenty more wars than in 2010. Currently, it is estimated that tens of thousands of boys and girls under the age of 18 take active part in armed conflicts in at least 15 countries. The children, once again, are powerless to escape from such violence. They are forced to fight or participate somehow “voluntarily” in popular insurrections that have taken place within the context of the Arab Spring, for instance. However, the military use of children is not a new phenomenon and goes hand by hand, almost inevitably, with our tragic history of human self-destruction. This was the case of some of the children caught at the outbreak of the war between Adolf Hitler’s Germany and Joseph Stalin’s Russia in June 1941. The children had previously been evacuated from Spain—immersed in a fratricide war—to Russia.

It is estimated that 30,000 Spanish children were evacuated during the Spanish Civil War, and 70,000 more left after the end of the war in 1939. Among them 25,000 Basque children went also into exile. Most of the children were temporarily sent to France, Belgium, the United Kingdom, the former Union of Soviet Socialist Republics as well as Switzerland, Mexico, and Denmark. They became, and are still, known as “los niños de la guerra” (“the war children”) and the “Gernika Generation,” in the specific Basque case.

Between March 1937 and October 1938 nearly 3,000 children, between 5 and 12 years old, were evacuated from Spain to then the Soviet Union in four expeditions. Most of the children were from the Basque Country (between 1,500 and over 1,700), and Asturias and Cantabria (between 800 and 1,100). In the majority of the cases their parents were sympathetic to the anarchist, socialist, and communist ideals. On June 12, 1937 over 1,500 children and 75 tutors (teachers, doctors, and nurses) left the Port of Santurtzi in the Basque province of Bizkaia on board of the ship “Habana.”

From the moment of the children’s arrival to the German invasion of Russia they lived in good care in the so-called “Infant Homes for the Spanish Children.” There were 11 homes located in the current Russian Federation—including 1 in Moscow and 2 nearby Leningrad—and 5 in Ukraine—including 1 in Odessa and another in Kiev. Soon, their lives were, once more, dramatically turned upside-down. The homes had to be evacuated.

ChildrenRussia“The war children” from Spain and tutors, August 1940, Russia (Image source: Sasinka Astarloa Ruano)

During the Siege of Leningrad, the children Celestino Fernández-Miranda Tuñón and Ramón Moreira, both from Asturias, were 16 and 17 years old respectively at the time of enlisting as volunteers to defend the city, while Carmen Marón Fernández, from Bizkaia, worked as a nurse and dug trenches at the age of 16. Over 40 children were killed before they could be evacuated in 1943. It is considered the longest and most destructive city blockade in history. It resulted in the deaths of 1.5 million people and in the evacuation of 1.4 million civilians.

The survivors of Leningrad together with the rest of the children were taken to remote areas such as today’s republics of Georgia and Uzbekistan, and Saratov Oblast in southern Russia. It is during this time when it is reported that some children were victims of sexual assaults and exploitation, and a few of them ended up in delinquent gangs in order to survive.

ChildrenClassParamilitary training in one of the children’s colony. Shooting practices were a norm in many of the homes (Image source: Spanish Citizenship Abroad Portal)

According to the Spanish Center of Moscow, over 100 “niños de la guerra” voluntarily enlisted in the Red Army, while many others had to carry out some type of work to support the war efforts alongside their schooling time. For instance, Begoña Lavilla and Antonio Herranz, both from Santurtzi, worked at an arms factory in Saratov at the age of 13 and 14, respectively. Eight of the Basque niños—six of them from the “Kiev home”—entered in combat after receiving flight training courses in a military academy. It has been said that some of the children were able to pass themselves off as older men such as Luis Lavín Lavín who was just 15 years old at the time. The eight young Basques were Ignacio Aguirregoicoa Benito (born in Soraluce in 1923), Ramón Cianca Ibarra, José Luis Larrañaga Muniategui (born in Eibar in 1923), the aforementioned Luis Lavín Lavín (born in Bilbao in 1925), Antonio Lecumberri Goikoetxea (born in 1924), Eugenio Prieto Arana (born in Eibar in 1922), Tomás Suárez, and Antonio Uribe Galdeano (born in Barakaldo in 1920). Larrañaga, Uribe, and Aguirregoicoa died in 1942 (Ukraine), 1943 (Dnieper), and 1944 (Estonia), respectively. Aguirregoicoa took his own life in order to avoid being captured by the enemy.

Between 207 and 215 Spaniards were killed as active combatants at the Eastern Front of World War II (also known as the Great Patriotic War; June 22, 1941-May 9, 1945), while another 211 people died of extreme starvation, disease, and the intensive bombardments. According to Lavín, 50 of the enlisted “children” out of a total of 130 were killed during the war.

After two long decades of exile, the first convoy of “children” was allowed to return to Francisco Franco’s Spain in 1957. As of 2012, it is estimated that 170 “niños de la guerra,” all of them over 80 years old, live in the former Soviet Union. This year marks the 75th anniversary of the bombings of Basque cities and villages and the evacuation of their children—fatidic preamble to World War II.

For more information see the interview (in Spanish) to Mateo Aguirre S.J., on the Democratic Republic of Congo child soldiers’ situation at Alboan’s EiTB Blog; and the Child Soldiers International organization; and Luis Lavín Lavín’s conference of 2007 (in Spanish).

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The Irízar Island

February 12th, 2012 Pedro J. Oiarzabal 3 comments

“Many hundred dreams have been dreamed in our island but I do not know if they helped to brighten our existence. They grouped themselves around two objects—food and rescue”

(Carl Skottsberg at Paulet Island, 1903)

In the Antarctic Argentine Islands of the Wilhelm Archipelago lies a pretty tiny island called Irízar (65° 13′ 0″ S, 64° 12′ 0″ W). The Argentine Islands are a group of sixteen islands, which were named as such by Jean-Baptiste Charcot—scientific leader of the first French Expedition to Antarctica that took place between 1903 and 1905—in gratitude to the Republic of Argentina. One of the islands was named in honor of Basque-Argentinian Lieutenant Commander Julián Irízar who had previously led the rescue of the failed Swedish Antarctic Expedition in 1903.

map_3031_64_303_400_400The Antarctic Irízar Island (Map source: Australian Antarctic Data Center)

It was the era of the international scientific and geographical exploration of Antarctica, which, in turn, also favored private commercial pursuits (e.g., the whaling industry) and fuelled the feeling of personal adventure by becoming, for example, the first person to reach the geographical South Pole. This era was initiated by the Belgian Antarctic Expedition, sponsored by the Belgian Geographical Society and led by navy officer Adrien de Gerlache in 1897, and it concluded in 1922 with the British Shackleton–Rowett Expedition. This was considered the last significant scientific voyage before the introduction of the aerial exploration in the late 1920s, which opened up a modern era for Antarctic discovery. It also meant the slow end of the maritime voyages of scientific exploration that began in the late 17th century.

During more than two decades sixteen major polar expeditions were launched by Belgium, the United Kingdom, Germany, Sweden, France, Japan, Norway, and Australia. It was some time before the revolution in transport and telecommunications technologies, and all pioneers’ efforts were confronted with the crude hostility of an unknown continent. Many crew members suffered severe injuries and others died under extreme weather conditions, lack of supplies, illnesses, and accidents.

The 1901 expedition led by Swedish scientist Otto Nordenskjöld and Norwegian explorer Carl Anton Larsen soon was about to face the hardships of Antarctica. As part of an agreement with the government of Argentina, military geologist José María Sobral Iturrioz joined the crew of Antartic, the expedition’s steamship. He became the first known Argentinian (and first Argentinian of Basque origin) to live in the southernmost continent of the planet. Nordenskjöld and five of his men were dropped off at Snow Hill Island in 1902 to establish a campsite from where to carry their work for one winter, while Captain Larsen sailed back to Malvinas. In November 1902 Larsen returned for Nordenskjöld and his group, but the ship was crushed by ice and finally sank 25 miles from Paulet Island. Both parties had to spend another isolated winter while ignoring each other’s fate. Their nightmare just began. A young sailor, Ole Christian Wennersgaard died in June 1903.

Concerned about the members of the expedition, Sweden, Argentina and France began to make arrangements for their rescue. Meanwhile, Carlsen’s party managed to reunite with Nordenskjöld’s group at Snow Hill where were successfully rescued by Lieutenant Commander Julián Irízar and its corvette Uruguay in November 1903. On December 2, 1903, the steam relief ship safely arrived at Buenos Aires after dealing with a huge storm that destroyed the mainmast and the foremast. It was greeted by tens of thousands of people. The rescue was considered one of the most triumphant and heroic episodes in the history of Antarctica as echoed by the international press of the day. It was also the first official voyage of Argentina to the frozen continent. Upon return Irízar was promoted to Captain.

Uruguayx10The corvette Uruguay (Photo source: Fundación Histarmar)

Among the 22 members of the Uruguay, the surgeon, José Gorrochategui, was also of Basque ancestry. Irízar and Gorrochategui were the first known Basques or Argentinians of Basque origin who set foot on the Antarctic continent (in addition to Sobral). Sobral Iturrioz was born in Gualeguaychú and Gorrochategui in Concepción del Uruguay, both in the province of Entre Ríos. Irízar was born in Capilla del Señor, in the province of Buenos Aires, in 1869 and died in Buenos Aires in 1935. Gorrochategui’s parents were from the Basque province of Bizkaia—his father was from Bilbao and his mother from Bermeo. Irízar’s parents were also Basque migrants, but this time they were from the province of Gipuzkoa; his father, Juan José Irízar was from Oñati and his mother, Ana Bautista Echeverría from Zumarraga.

On December 10, 1903, the Basque association Laurak-Bat of Buenos Aires organized a banquet to honor Irízar and his crew for the rescue of the Swedish Antarctic Expedition as well as for Sobral Iturrioz. During the ceremony, Irízar and his officers were given a silver-plated copper medal, while the sailors might have received a copper medal. The Basque-language inscription in the silver medal read: “Guidontzi “Uruguay”-ko adintari Julian Irizar Jaunari. Biltoki “Laurak-Bat”-ek” (Obverse); “Joair Doaitea “Antartic”-ari laguntzeko * Buenos Aires 1903 * (Reverse). (“The Center “Laurak-Bat” to Mr. Julian Irizar, captain of the ship “Uruguay” that leaves to help out the “Antarctic” * Buenos Aires 1903 *”).

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The banquet at the Laurak-Bat clubhouse (Photo source: La Baskonia, Number 368: 1903).

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The Laurak-Bat Irízar Medal (Images source: La Baskonia, Number 368: 1903). According to Glenn M. Stein, FRGS, polar and maritime historian, “this may very well be the only polar-related medal ever created in the Basque language.

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Irízar became Admiral of the Argentine Navy and retired after 50 years of military service. Through his career Irízar received many distinguished awards including the insignia of Chevalier (Knight) of the Legion of Honor of France. On the 50th anniversary of the rescue, the Argentinian government built a monolith at the Buenos Aires port to commemorate “la hazaña de Irízar” (Irízar’s heroic deed). In 1979, the icebreaker of the Argentina Navy was named Almirante Irízar in his honor. The corvette Uruguay became a naval museum in 1967, and nowadays it is moored to the dock of Puerto Madero, Buenos Aires. The Argentine Antarctic summer base, built in 1965, was named after Lieutenant Sobral, considered the father of Argentinian explorations in Antarctica.

For more information (in Spanish) see: “1903 – Hazaña de la corbeta Uruguay y la colectividad baskongada” (Luis Héctor Carranza, 2003) and “Julian Irizar y la ‘Uruguay’” (Martha González Zaldua, 2003).

Many thanks to Shannon Sisco at the Basque Library, University of Nevada, Reno

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