Diario Vasco
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¡Y que no salga de aquí!
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Amaia Michelena | 23-03-2015 | 15:51

Yo ando a saltos, y “de puntillas”. Con el resfriado común, me olvido de poner la mano delante de la boca, en el estornudo número cuatro. Y no hablemos de los bostezos cuando desayuno sola cada mañana.

Ahora bien, para ser una princesa, basta con parecerlo a ojos de los demás. Todos los preparativos son pocos, a la hora de atravesar el umbral de la puerta y enfrentarme al mundo. Magdalena de Suecia y yo, podríamos ser primas hermanas, ¡y yo olería mejor! Complementos cuidadosamente estudiados. Zapatillas o zapatos, según correspondan con el uniforme laboral, preparado de víspera, en la silla del dormitorio. Pelo pulcro pero despeinado, y colección de maxibolsos listos para cualquier eventualidad.

Aún no os he revelado, el que creía, uno de mis trucos más preciados. La idea me la dio un buen amigo, que acostumbra a ir hecho un pincel. Nunca hay tiempo para todo, y si la vida son tres días y además, queremos ir al gimnasio, tomar algo en el bar de la esquina, y ver la última de Clint Eastwood, ¡empiezan a faltar las horas!

Pues bien, mi amigo me contó, que invierte muy poco tiempo, en el viejo arte del planchado, sobre todo en invierno. Él sólo alisa, las partes visibles. Es decir, cuello,  y puños de las camisas. ¡Aún recuerdo el “centro de planchado familiar” en una esquina del salón de su casa, tras la mesa. ¡Cómo si fuera una lámpara vintage recién recuperada de Emaus! El mejor artilugio del mercado, aparentemente dispuesto a trabajar de sol a sol, pero en activo, diez minutos por semana.

Yo que soy de mucho pensar y más copiar, y apostando por la filosofía de “la arruga es bella”, me he lanzado a la aventura esta misma mañana. Era una de esas cosas que tenía en mente, pero no había llevado a la práctica. ¡Todo un acierto,  podría decir! Si no llega a ser, porque en la primera reunión del día, han puesto la calefacción a 28 grados, y no se me han desempañado las gafas por el cambio de temperatura, hasta casi terminar. He tomado té, para amenizar, ¡lo que ha hecho, que mi termómetro vital suba otro par de grados! Un desastre total y absoluto.

Moraleja. Enchufa el resumen de GH V.I.P.  en Divinity, e invierte un buen rato la tarde del domingo, si no quieres morir premenopáusico y la mar de elegante. Fin.